sábado, 4 de agosto de 2018

Un esmerado esfuerzo saudita, apoyado por los Emiratos Árabes Unidos, con el propósito de arrebatarle el control de los lugares sagrados del Islam a Jordania en Jerusalén señala una ventaja mucho más aguda y abierta a la diplomacia religiosa saudita. La búsqueda de una hegemonía regional por parte del reino corre el riesgo de profundizar más divisiones dentro del mundo musulmán.

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