domingo, 30 de septiembre de 2018

El Debate, España- por Leonard Wingate
Uno de los mitos antisemitas más longevos dice que los judíos no sienten apego o lealtad por el lugar en donde viven, sino solamente por su comunidad y, desde 1948, por el Estado de Israel; lo han llamado “doble lealtad” o “deslealtad” y está íntimamente relacionado con la concepción popular de que los judíos son extranjeros. Este prejuicio se ha formado al albor de varios hechos históricos. El primero es que, hasta hace muy poco, los judíos han sido defenestrados y tratados como un cuerpo extraño en todos los países en donde han vivido, con contadas excepciones. El segundo es que el judaísmo se forja en la Diáspora como una pertenencia comunitaria con fuerte carácter religioso, pero, en realidad, tiene su origen en un movimiento nacional. El tercero es que han sido protagonistas de una migración masiva durante el siglo XX.

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