domingo, 5 de noviembre de 2023

 

De Jonathan Schanzer para COMMENTARY 


Traducido por Marcela Lubczanski

El Secretario-General de Hezbollah,  Hassan Nasrallah rompió su silencio de un mes el viernes, dando un discurso muy anticipado sobre la guerra en Gaza. Había una posibilidad que él podría usar la plataforma para declarar la guerra total con Israel conducida desde la base de Hezbollah en Líbano. Él no llegó a eso. Pero eso ciertamente no significa que Hezbollah vaya a retirarse.

De hecho, Hezbollah continúa atacando. Esta mañana, 4 de noviembre, los medios israelíes informaron que el grupo terrorista respaldado por Irán en Líbano disparó un cohete que llevaba unos enormes 100 kilogramos (220 libras) de explosivos a Israel. El cohete parecía algo salido de una película de Mad Max, con un gran barril de explosivos fijado al cuerpo de la munición. El grupo continúa atacando a Israel con misiles anti-tanques y otras armas también.

El discurso de Nasrallah ciertamente no descartó tal escalada. Pero él pareció tratar de distanciarse a sí mismo y a su grupo terrorista de la planificación de la matanza del 7 de octubre. Él perdió cerca de 90 minutos de tiempo de aire glorificando el ataque de Hamas, mientras subrayada que Hamas solo orquestó los ataques del 7 de octubre y que el “conflicto es completamente palestino.” Esto contradice informes de The New York Times y The Wall Street Journal que la República Islámica de Irán y su satélite libanés habían ayudado a planear el ataque, a entrenar agentes, y más. 

El día después del pogrom del 7/10,  Hezbollah empezó a lanzar ataques limitados contra Israel desde suelo libanés. Durante las últimas cuatro semanas, ha promediado cerca de 20 ataques por día, basado en lo que ha sido informado abiertamente. Uno podría incluso argumentar que la posibilidad misma de un segundo frente fue lo que provocó que Estados Unidos enviará dos grupos de portaaviones de ataque y 4,000 marines a la región.

Estados Unidos e Israel parecen estar trabajando duro ahora mismo para limitar la crisis actual en el Medio Oriente a la Franja de Gaza. El deseo de prevenir una guerra regional hecha y derecha ha sido tanto dado a entender como declarado. Nasrallah lo sabe bien. Él dijo durante su discurso que tiene intención de mantener a Israel y a Estados Unidos en alerta máxima manteniendo la actual postura militar de Hezbollah. Él afirmó que los ataques de Hezbollah "no tienen precedente” y son “significativos” y muestran que Hezbollah ya es un participante de buena fe en la guerra de Hamas.

Esto es innegablemente cierto. Bajo cualquier otra circunstancia, los israelíes probablemente habrían descargado contra el representante terrorista de Irán en Líbano. Pero debido a que destruir a Hamas es la más alta prioridad, Israel sólo ha respondido uno por uno los ataques en curso de Hezbollah. Uno tiene la sensación, sin embargo, que podría haber un límite para la paciencia de Israel. De hecho, hay algunas figuras en Israel que ya están abogando por un segundo frente, en vista de los ataques actuales. 

El discurso de Nasrallah dejó en claro que Líbano seguirá siendo un frente activo en tanto perdure esta crisis. Él también indicó que es muy probable que los cohetes continúen volando desde Iraq y Yemen, donde otros satélites iraníes están activos. El grupo militante huzí desde Yemen ha disparado tres cohetes de largo alcance a Israel en los últimos días. Y los grupos chiíes respaldados por Irán han atacado repetidamente bases estadounidenses también.

Nasrallah está claramente preocupado por la presencia militar estadounidense en el Mar  Mediterráneo. Él disparó algunos tiros a Washington en su discurso, regodeandose acerca de las campañas militares fallidas en Irak y Afganistán. Pero también trató de afirmar que Israel es débil, dada la necesidad percibida de tan formidable poder de fuego para ayudar a contener la crisis. Por supuesto, Israel no pidió esto, y claramente podría manejar un frente norteño por su cuenta. Pero los israelíes y EE.UU.  parecen concordar: el mejor resultado ahora mismo sería que  Irán y Hezbollah observen impotentes como Israel quita una valiosa pieza de ajedrez—Hamas—del tablero regional. Nasrallah parece saber esto. Pero su discurso indicó que no está buscando una escalada seria en este momento. 

Pero todavía es muy pronto para chocar los cinco. Nasrallah se jactó que “todas las opciones están sobre la mesa” en Líbano si la guerra continúa. El espectro de un conflicto de frentes múltiples, y bajo nivel en las semanas por delante deja amplio espacio para malos errores y escalada. Esto es exactamente lo que ocurrió en el 2006, cuando Hezbollah inadvertidamente provocó una guerra desastrosa con Israel que llevó a la destrucción generalizada en  Líbano.


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