viernes, 24 de noviembre de 2023

 ¿POR QUÉ LA FORMA DE VIDA JUDÍA IMPORTA?

Desde que vivo aquí, he llegado a pensar en Israel como la capital moral del Occidente.

Por Leon R. Kass

Nov. 23 del 2023

TRADUCIDO POR Marcela Lubczanski

Jerusalén 

¿Por qué las vidas judias importan? ¿Por qué de pronto nos importa tanto Israel o la supervivencia judía? ¿Es meramente por un amor nativista propio o una necesidad de negar las victorias póstumas a Hitler? ¿Es tan sólo al judio como víctima eterna al que apreciamos? Di-s no lo quiera. “Nunca más ” nunca es suficiente. Lo que importa no son sólo las vidas judías, sino la forma de vida judía.

La identidad, propósito y significado judíos son nociones altamente discutidas, no menos en Israel. Las recientes batallas políticas de la nación han tratado sobre nada menos que la Judeidad del estado judío: si es que, y de qué manera,  la "nación emprendimiento" debería seguir siendo el pueblo del libro. 

Pero ambas partes de estos debates apelan a los principios judíos —la izquierda israelí a las demandas de los profetas de justicia y respeto por el otro, la derecha israelí a la preocupación de la ley con la santidad. Debajo de estas diferencias hay creencias y valores ampliamente compartidos, también basados en la Torah: Una disposición cultural a la gratitud por el regalo asombroso de la vida y el mundo. Una creencia en la dignidad igual de todos los seres humanos, cada uno a la imagen de Di-s. El deber de honrar al padre y a la madre, la base de la vida familiar y la transmisión cultural. La reverencia por la vida y miembro, cuerpo y alma. La igualdad ante la ley. El compromiso de cuidar a las viudas, a los huérfanos y a los pobres. El tratamiento humano al extraño. La seriedad moral: una necesidad sentida de dar cuenta de la vida de uno, de practicar el arrepentimiento, de buscar y ofrecer perdón.

Hay un rasgo más fundamental de la forma judía de vida, una razón principal por la cual los judios son odiados. Somos convocados a ser testigos conrtra la idolatría, esa tentación universal de llenar el agujero en forma de Di-s en nuestros corazones con cosas que no pueden satisfacer y que invariablemente llevan al extravío. La idolatría fue una vez el culto al sol, a la luna y a la Tierra y al becerro de oro. En tiempos modernos, ha llegado en la forma diabólica de la ideología: nacional-socialismo, comunismo, maoísmo y el Islam radical, falsos dioses letales a los cuales han sido sacrificadas millones de vidas inocentes. La idolatría también incluye el culto al mercado, al arte y la cultura, y a la elección y mandato humano como la única fuente de valor. Contra éstos, el pueblo judío es testigo ante la presencia de un poder más elevado y fuente de bondad.

Aunque el pueblo judío es poco en número, es de enorme consecuencia para el mundo occidental. Las ideas centrales para nuestra civilización entraron por primera vez a través de la Biblia hebrea: todos los hombres son creados iguales; respeto por la vida; los Diez Mandamientos. Las ideas políticas de EE.UU. pueden venir de Locke y Montesquieu—la ciencia y tecnología modernas son en gran parte de orígenes europeo y norteamericano—pero humanamente, moralmente y religiosamente hablando, el Occidente es una civilización bíblica.

En esta época de confusión moral y fragmentación social, Israel por medio de su ejemplo tiene algo que enseñarnos. Desde que comencé a vivir tramos largos aquí en el 2016, he sentido cada vez más que es la capital moral del Occidente.

Israel es el único país occidental que vive con una devoción vital por su futuro. Sólo en el mundo desarrollado, tiene una tasa de nacimientos por sobre el remplazo, con un bajo nivel de nacimientos fuera del matrimonio. En mi barrio en Washington, la gente tiene perros; en mi barrio en Jerusalén, la gente tiene hijos. Las familias extendidas son fuertes, la tradición viva y rica. La mayoría de los israelíes, religiosos o laicos, tienen la cena de Shabat con sus padres. La lengua santa es la vernácula; el calendario ordena el tiempo sagrado; fantasmas ancestrales caminan la tierra; la música popular expresa anhelos espirituales en idioma bíblico. El servicio militar es la norma. El Día de Recordación es conmemorado con ceremonias en cada vecindario y con un minuto nacional de silencio, cuando la gente y los coches se detienen en su lugar para rendir respetos a los soldados caídos a quienes debemos nuestra libertad.

Como han mostrado las últimas semanas, la solidaridad nacional israelí corre profundo. Miles se han organizado para proveer a aquellos en necesidad. Los hombres jaredim están ofreciéndose como voluntarios para el ejército; soldados laidos están solicitando tzitzit. La barbarie de Hamas reveló una nación,  indivisible: una isla de sanidad cultural y moral en un mundo que enloqueció.

En sinagogas de todo el mundo el mes pasado, los judíos leyeron la porción semanal de la Torah, “Lej Leja,” o “Sál adelante.” Recuerda el llamado y promesa de Di-s a Abraham y su pueblo, convocado a llevar el camino elegido de Di-s de corrección. Eso significaba la vida contra lo yermo y formas sangrientas del hombre  antediluviano y las formas desalmadas de los creadores de Babilonia; contra las formas tiránicas y tecnócratas del Egipto faraónico; contra las formas licenciosas y de sacrificio de niños de los cananeos. Nosotros los judíos sobrevivimos a los babilonios, a los romanos, a los cruzados, a la inquisición, a las expulsiones europeas, a los pogromos, a la Shoah, al gulag y a los ataques asesinos del Medio Oriente moderno.

Y aquí estamos, con todos nuestros defectos, aún dando batalla contra estas tendencias y males humanos resistentes, todavía aspirando a realizar nuestra promesa del pacto de volvernos un reino de sacerdotes y una nación santa. Nos quedamos cortos, pero no abandonamos la convocatoria. Continuamos defendiendo la creación contra el caos, la vida contra la muerte, el bien contra el mal, el significado contra el nihilismo. Nosotros todavía aspiramos a ser una luz para las naciones. Con la ayuda de Di-s, nosotros venceremos.

El Sr. Kass es decano en la facultad en el Shalem College, Jerusalén. Este artículo fue adaptado de un discurso que el dio el 29 de octubre en la Conferencia de Liderazgo Judío.

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