lunes, 5 de enero de 2026

DEL WSJ

 MADURO DE VENEZUELA INTENTA REIRSE DE LA CAMPAÑA ESTADOUNIDENSE PARA APLASTARLO


Por Kejal Vyas
Diciembre 30, 2025


El Presidente Trump dice que a Nicolás Maduro se le está agotando el tiempo. Pero a medida que los buques de guerra estadounidenses se acumulan fuera de la costa de Venezuela y Washington intensifica un bloqueo petrolero parcial, el caudillo golpeado está señalando algo muy diferente: que él espera sobrevivir a la presión estadounidense.
En las últimas semanas, el izquierdista de 63 años de edad ha estado bailando en el escenario en las concentraciones, caminando tranquilamente en exposiciones comerciales y asistiendo a encendidos de árboles de Navidad de la mano de su esposa. El ha agasajado a sus  seguidores con remixes de baile y ofreció su propia versión de "Imagine" de John Lennon—todo mientras los funcionarios de la administración Trump le dicen que vaya al exilio o sufra las consecuencias.
“Don’t worry, be happy” (no te preocupes, sé feliz) dijo Maduro en un evento en la capital, Caracas, llevando un sombrero y haciendo la señal de la paz mientras cantaba el clásico de Bobby McFerrin.
Las apariciones coreografiadas son la forma de Maduro de proyectar confianza y mostrar que tiene poca intención de bajarse frente al reto más sostenido a su liderazgo durante 13 años en el poder. 
Estados Unidos ha usado una acumulación militar masiva en el Caribe para llevar a cabo ataques letales contra presuntas embarcaciones que llevaban droga y lanzar un bloqueo parcial contra las exportaciones petroleras de Venezuela—una fuente de ingresos que Maduro usa para mantener unido a su régimen. El lunes, Trump dijo que Estados Unidos había atacado un muelle donde eran cargadas drogas, aunque no ofreció detalles y el gobierno venezolano no confirmó el ataque.
Maduro y su círculo interno, que con los años se han llamado a sí mismos revolucionarios, son reticentes a ceder el poder en parte debido a las acusaciones penales estadounidenses y a las sanciones que enfrentan fuera del cargo. Maduro ya resistió los esfuerzos de Trump por sacarlo a través de la así llamada campaña de presión máxima en el 2019.
“Ellos nunca podrán sacarnos del camino a la revolución," dijo Maduro a sus partidarios anteriormente este mes. "¡Victoria para siempre! ¡Victoria para siempre! ¡Victoria para siempre!"
Debajo de la estratagema de Maduro está también la profunda auto-importancia ideológica que él siente como el portador del estandarte de su mentor político, Hugo Chávez, el caudillo izquierdista que inclinó a Venezuela hacia el socialismo y contra Estados Unidos durante 14 años de gobierno hasta su muerte en el 2013. Maduro, quien se llama a sí mismo el "hijo de Chávez,” dice que él está comprometido a prolongar su revolución socialista al costo de su propia vida y está llevando la lucha de la izquierda en la región, creando un vínculo directo con íconos fallecidos como Salvador Allende de Chile, Fidel Castro en Cuba, y el libertador latinoamericano Simón Bolívar.
Los acuerdos que involucran la amnistía a cambio de su abdicación a la presidencia—como ha presentado EE.UU. en el pasado—no lo atraen, dijeron personas que se han sentado frente a frente con Maduro y otros funcionarios de alto rango. La acumulación militar y amenazas estadounidenses, dijeron ellos, a Maduro le parecen una gran fanfarronada.
“Los chavistas, aunque podrían ser corruptos, brutales, criminales, todavía creen que son los últimos izquierdistas antiimperialistas sobrevivientes en Latinoamérica," dijo Thomas A. Shannon Jr., un ex diplomático estadounidense de alto rango que negoció frecuentemente con el régimen venezolano. "Y no pienso que ellos quieran renunciar a eso."
Al enfrentar a EE.UU., Maduro, cuyo gobierno es acusado de abusos generalizados de derechos humanos y torturar a presos políticos, ha disfrutado de una oportunidad de describirse como el David contra un Goliat estadounidense inclinado a saquear los recursos naturales de Venezuela.
Maduro ha dicho que las afirmaciones de abusos de derechos humanos y corrupción son utilizados por sus enemigos para desestabilizar su gobierno.
“Nunca he sido, ni seré jamás un magnate,” dijo Maduro en un discurso en una cena de Navidad en una villa miseria de Caracas justo antes de cantar una canción popular. "Soy como ustedes, un hombre de las calles, un hombre de los barrios. Ese es el motivo por el cual el imperialismo no puede dar cuenta de nosotros."
Los líderes opositores venezolanos que apoyan la presión estadounidense contra Maduro ven sus maniobras como prueba que él es alguien que puede ser superado en maniobra y forzado a renunciar a la presidencia, abriendo la puerta a una transición democrática en una de las naciones más ricas en petróleo del mundo.
“Maduro dejará el poder, ya sea de forma negociada o no negociada,” dijo la líder opositora María Corina Machado anteriormente este mes desde Oslo, Noruega, tras recibir el Premio Nobel de la Paz por su trabajo para traer democracia a Venezuela.
Pero los que conocen a Maduro mejor dicen que lograr sacarlo del poder puede ser más difícil de lo que los estadounidenses y la oposición venezolana piensan. Ellos describen al caudillo venezolano como un estratega astuto que ha utilizado a su negociador principal, Jorge Rodriguez, para dividir y conquistar a sus contrapartes en la oposición mientras emplea la fuerza bruta contra los manifestantes y oficiales militares que son insuficientemente leales.
“Maduro es un operador político astuto que ha estado jugando el juego al nivel más alto durante 20 años," dijo Sergio Jaramillo, un ex funcionario colombiano que se involucró frecuentemente con Maduro. "Subestimarlo es un riesgo... No hay posibilidad que él vaya a irse a menos que sea puesta sobre la mesa una propuesta creíble para una transición política."
Los funcionarios de la administración Trump no se explayan sobre el objetivo preciso de la acumulación militar ni ofrecen una lógica detallada para sacar a Maduro. Ellos dicen que Maduro lidera el así llamado Cartel de los Soles para inundar Estados Unidos con drogas y es ilegítimo debido a una elección presidencial en el 2024 que la oposición venezolana y los monitores de elecciones dicen que Maduro robó. Maduro niega haber actuado mal.
Cuando se le preguntó a principios de este mes si Maduro debería tomar seriamente las amenazas estadounidenses, Trump explicó: "Tenemos una armada masiva formada... por lejos la más grande que hayamos tenido jamás en Sudamérica. Si él juega duro, será la última vez que pueda jugar duro."
Ex conductor de autobús y organizador sindical que otrora tocaba la guitarra en una banda de rock, Maduro sobrevivió a un ataque con dron en el 2018 en un desfile militar, a una incursión mercenaria arruinada en el 2020, a revueltas del ejército y al aislamiento económico y diplomático—mucho de ello impuesto en el primer mandato de Trump.
Criado en un distrito de clase obrera de Caracas, Maduro se volvió hacia la izquierda temprano y recibió entrenamiento ideológico y político en la Cuba de Castro. Su camino tomó forma después que Chávez, un joven comandante de tanquistas inclinado a rehacer Venezuela, lanzara un golpe de estado fallido en 1992 y fuera encarcelado. Maduro lo visitó cuando estaba tras las rejas, uniéndose a lo que se volvería el Chavismo, un movimiento poderoso que llevó a Chávez al poder en 1998.
Maduro estuvo a su lado el resto del camino: sirviendo en el Congreso, luego como ministro del exterior y vicepresidente antes que Chávez, afectado por el cáncer, lo nombrara sucesor en el año 2013. El ayudó a llevar a Venezuela más cerca de los adversarios de Washington, desde Rusia a China pasando por Irán y las milicias narcotraficantes de Colombia.
La estrategia de supervivencia de Maduro ha sido una mezcla de represión e improvisación económica.
Con la economía habiéndose contraído un 70% bajo su gobierno y la industria petrolera cojeando por la corrupción y las sanciones de Estados Unidos, Maduro pasó a desmantelar el estado de ayuda social y eliminó los controles de precios. Empresarios y abogados que trabajan con el régimen dicen que las libertades civiles y políticas han sido olvidadas mientras que reina el capitalismo de los amigotes.
El también ha recompensado a oficiales militares con contratos empresariales estatales y les ha dado rienda libre para hacer dinero ilegalmente, ayudando a garantizar lealtad, dijeron los funcionarios estadounidenses. Un estudio del capítulo local de Transparency International estimó que el gobierno obtuvo us$9,000 millones en el 2022 a través del narcotráfico, el contrabando de combustible y oro, tanto como de la extorsión en los puertos.
Maduro ha esperado que su muestra de fuerza podría impresionar a Trump, quien ha mostrado afinidad por los líderes autoritarios, dijo Eva Golinger, una abogada estadounidense y ex asesora de Chávez que rompió con Maduro.
“Pienso que cuando él ve a Trump elogiando a Kim Jong Un, invitando a un ex líder de al Qaeda a la Casa Blanca, él piensa 'Yo podría negociar con él también. ¿Por qué no?'" dijo Golinger, agregando que es improbable que Maduro renuncie a un movimiento que ayudó a construir desde las bases. "¿Por qué se iría? Yo asumiría que él preferiría morir allí," dijo ella.
Golinger recordó a Maduro teniendo una calma y comportamiento frío que lo ayudan durante las crisis—como la época a principios del 2013 cuando ella habló con él en Fuerte Tiuna de Caracas, mientras Chávez yacía en su lecho de muerte.
“Recuerdo preguntarle como le estaba yendo, él tenía mucha presión y carga," recordó ella. "Lo recuerdo diciendo 'estoy durmiendo como un bebé.' Yo no podía creerlo."
Personas que conocen a Maduro dicen que es improbable que él de un paso al costado por pedido de Estados Unidos, al cual él ha llamado una potencia imperialista rapaz su vida pública entera. Andres Izarra, un ex ministro que rompió con el gobierno hace años, dijo que él cree que el caudillo "ha puesto en evidencia la fanfarronada," queriendo decir la acumulación militar de Trump.
“Es más probable que Maduro salga triunfante y empoderado,” dijo Izarra.

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