El Kotel no es solo historia; es el refugio donde he descargado mi alma una y otra vez.
Es el testigo silencioso de mis lágrimas, de mis pedidos y, sobre todo, de los milagros que han transformado mi vida.
Estar aquí es volver a casa, al lugar donde lo espiritual se vuelve piel.
Inicio el shabbat con el corazón lleno de gratitud y la certeza de que siempre somos escuchados.
Espero que tus milagros también se tornan realidad.
¡Shabbat Shalom, Javerim! 

Keren la chica hebrea

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