viernes, 15 de mayo de 2026

 “La arqueología en Jerusalén siempre trae sorpresas”,

Zinovi Matskevich, codirector de la excavación de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
Descubrieron en Jerusalén un misterioso túnel antiguo que podría tener miles de años
En Israel, toda obra de construcción requiere inspecciones arqueológicas obligatorias antes de iniciar trabajos, una política que permitió preservar miles de piezas y estructuras históricas halladas accidentalmente durante desarrollos urbanos.
La estructura hallada cerca del barrio Ramat Rachel durante excavaciones preventivas previas a una obra de construcción, podría tener más de 2.000 años de antigüedad e incluso remontarse a períodos anteriores, según informaron arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
El túnel, excavado directamente en la roca y de unos 50 metros de longitud, presenta características que desconciertan a los investigadores: techos de hasta cinco metros de altura, una escalera tallada en piedra y un acceso claramente construido por intervención humana.
Sin embargo, todavía no se ha logrado determinar con precisión cual era su función original ni en qué período exacto fue construido.
El descubrimiento se produjo en las cercanías del kibutz Ramat Rachel, un área conocida por su riqueza arqueológica y por haber estado habitada desde la Edad de Hierro hasta períodos islámicos tempranos.
La revelación del hallazgo de este tunel subterraneo generó gran expectativa entre arqueólogos e historiadores, ya que Jerusalén continúa ofreciendo descubrimientos que podrían modificar la comprensión histórica sobre distintas etapas de ocupación en la región.
Según explicó Zinovi Matskevich, codirector de la excavación de la Autoridad de Antigüedades de Israel, los especialistas inicialmente pensaron que se trataba de una cueva natural.
Sin embargo, rápidamente comprendieron que la estructura había sido construida deliberadamente y requería una enorme inversión de trabajo y recursos humanos.
“Hubo una decisión consciente de construir este túnel”, señaló Matskevich. Los arqueólogos encontraron restos de acumulaciones de tierra y sedimentos que se habrían formado durante cientos o incluso miles de años, descartando completamente que se trate de una construcción moderna vinculada a conflictos recientes.
Aunque se hallaron fragmentos de cerámica y herramientas de sílex del período neolítico, los expertos aclararon que esos objetos no necesariamente sirven para fechar el túnel, ya que podrían pertenecer a ocupaciones posteriores o anteriores del lugar.
La principal hipótesis actual es que la estructura funcionó como cantera subterránea.
Los investigadores encontraron restos de extracción de piedra y un conducto vertical que posiblemente era utilizado para ventilación.
El túnel podría haber sido excavado para acceder a capas de piedra caliza blanda utilizadas en antiguas construcciones de Jerusalén.
El hallazgo vuelve a posicionar a Jerusalén como uno de los centros arqueológicos más importantes del mundo.
Reuters informó recientemente que Israel continúa ampliando proyectos urbanos e infraestructura en Jerusalén y otras ciudades, lo que ha multiplicado las excavaciones arqueológicas preventivas y derivado en nuevos descubrimientos históricos en distintas regiones del país.
Ramat Rachel, donde apareció el túnel, se encuentra a pocos kilómetros del centro histórico de Jerusalén y es considerada un área clave para estudiar distintos períodos de la historia regional, desde reinos bíblicos hasta ocupaciones romanas y bizantinas.
Reuters también destacó en informes recientes el creciente interés internacional por los descubrimientos arqueológicos israelíes, especialmente aquellos vinculados a Jerusalén, una ciudad que combina valor histórico, religioso y político único en el mundo.
Matskevich aseguró que, pese a sus más de dos décadas trabajando en Jerusalén, nunca había encontrado una estructura tan intrigante.
“La arqueología en Jerusalén siempre trae sorpresas”, afirmó el especialista, destacando que todavía quedan muchas preguntas sin respuesta sobre el túnel.
Los investigadores ahora deberán decidir si continúan excavando completamente la estructura, una tarea compleja que demandaría tiempo, recursos y un importante trabajo técnico. Por el momento, el sitio permanece bajo estudio mientras los expertos intentan reconstruir su historia.
El descubrimiento también reavivó el debate sobre cuánto patrimonio histórico permanece aún oculto bajo Jerusalén, una ciudad donde cada excavación suele abrir nuevas ventanas hacia civilizaciones antiguas.
Con miles de años de ocupación continua, Jerusalén sigue siendo uno de los territorios arqueológicos más sensibles y fascinantes del planeta, capaz de revelar estructuras que conectan directamente con algunos de los períodos más importantes de la historia humana. Imagen realizada con I.A
Aurora Israel

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