El New York Times se propuso resolver un «misterio» que en realidad no lo era: Cómo lograba Israel ganar el voto popular en Eurovisión?...
En dos artículos recientes, los periodistas Mara Hvistendahl y Alex Marshall buscaron escándalos, bots y manipulación encubierta... Lo que encontraron, en cambio, fue... nada... No se infringió ninguna regla, no se hackeó ningún sistema e incluso el director de Eurovisión admitió que Israel no había hecho absolutamente nada malo... La gente simplemente votó... tal vez porque les gustaba la canción de Israel o sentían solidaridad con el país...
Este concepto era inaceptable para el Times, así que cambiaron de estrategia, presentando la participación de Israel como una especie de uso nefasto del "poder blando"... Señalaron los anuncios financiados por el gobierno y las publicaciones en redes sociales del Primer Ministro como prueba de la "politización" del evento, algo que todos los países hacen en el concurso.. Curiosamente, solo el entusiasmo de Israel fue calificado de "controvertido"...
En 2024, Eden Golan actuó mientras 128 rehenes seguían retenidos en Gaza... En 2025, Israel estuvo representado por Yuval Raphael, superviviente de la masacre del Festival de Música Nova... Los periodistas parecían incapaces de comprender por qué Israel seguía siendo popular en países donde el gobierno era impopular... Ignoraron lo evidente: una comunidad judía global y sus aliados unidos en una masiva muestra de solidaridad... Para millones de votantes, no se trataba solo de canciones; eran símbolos de resiliencia... También es un testimonio del increíble talento de los cantantes y de la música...
El Times intentó convertir una historia de éxito en un escándalo, pero la verdad es mucho más simple...

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