
Un atentado que podía haber terminado en tragedia fue frustrado antes de ejecutarse.
El Shin Bet detuvo a dos árabes israelíes, entre ellos un menor de 16 años, acusados de haber jurado lealtad al ISIS y planificado ataques contra el Monte del Templo y una base de las FDI.

La inteligencia israelí detectó la amenaza antes de que pudiera convertirse en un ataque.

Una vez más, la prevención salva vidas.
Israel sigue alerta.

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