viernes, 29 de diciembre de 2017

Vaiejí (Génesis 47:28-50:26) 
La raíz del pecado 
por  
Perspectivas de la Torá prácticas para la vida.

Reuven, eres mi primogénito, mi fuerza y mi vigor inicial, preeminente en rango y preeminente en poder. Impetuoso como el agua, no aventajarás, porque subiste al lecho de tu padre, profanaste a Aquel que solía ascender a mi lecho” 1.
El Libro de Génesis termina con Yaakov Avinu bendiciendo a sus hijos. Sin embargo, algunas de estas “bendiciones” son una dura crítica. Este es el caso de Reuven, primogénito de Yaakov: Yaakov lo reprueba por su impetuosidad, que lo llevó a perturbar el lecho de Yaakov2.
Los comentaristas explican que, siendo el hijo mayor, Reuven debería haber recibido los privilegios especiales del reinado, el sacerdocio y la doble porción de los primogénitos. Sin embargo, a causa de su comportamiento impulsivo, Yaakov le quitó estos tres privilegios. El severo castigo de Reuven parece difícil de entender, sobre todo dado que nuestros sabios lo alaban profusamente por haber hecho teshuvá de su pecado3. De hecho, Rashi en la parashá Vaieshev nota que Reuven no estuvo presente durante la venta de Yosef porque estaba aislado, vistiendo una arpillera y ayunando por haber profanado el lecho de su padre4; la venta fue varios años después del incidente y Reuven continuaba arrepintiéndose de lo que había hecho. Teniendo en cuenta la sincera teshuvá de Reuven, ¿por qué Yaakov no aceptó que él se arrepintió y que los efectos de su pecado habían sido anulados?5
Pareciera que la clave para responder esta pregunta es un comentario del Rambam en Leyes de Arrepentimiento. Después de explicar con gran profundidad cómo una persona debe arrepentirse de sus pecados, el Rambam agrega que hay otro aspecto esencial de la teshuvá. Escribe:
Y no digas que sólo hay teshuvá para los pecados que conllevan una acción, como inmoralidad, robar y hurtar. Ya que, así como uno debe arrepentirse por ellos, debe también buscar sus malas características personales y arrepentirse por ellas; por el enojo, el odio, los celos… Y esos pecados son más difíciles de rectificar que los que no tienen acción, porque cuando una persona se ve atrapada por ellos es difícil evitarlos 6
Aprendemos de este Rambam que, además de arrepentirse por las acciones destructivas, se debe hacer teshuvá por las malas midot (características personales). Más aún, señala que es más difícil arrepentirse de las malas midot que de las malas acciones. El Gaón de Vilna señala que el pecado mismo es resultado de una mala midá7, por lo que cuando una persona peca, muestra al mismo tiempo un defecto en su personalidad. Consecuentemente, todo pecado requiere dos niveles de teshuvá, uno por la acción, y otro por la midá negativa que fue su raíz. Pareciera que Reuven se había arrepentido de su maasé averá (la acción del pecado), pero no había logrado erradicar por completo el rasgo negativo que lo hizo pecar.
Esta respuesta es apoyada por la manera en que Rav Jaim Shmuelevitz explica la crítica a Reuven. Basado en el comentario de Rashi, señala que Yaakov criticó específicamente el rasgo de impetuosidad que llevó a Reuven a profanar el lecho de Yaakov y no el pecado mismo. Fue esta impetuosidad la que hizo que Reuven no fuera apto para el reinado y el sacerdocio8.
Rav Shmuelevitz brinda otro ejemplo de una persona grandiosa que se arrepintió de su pecado, pero no de la midá que lo originó: Shaul HaMélej perdió el reino porque no consiguió cumplir el mandamiento de Hashem de eliminar por completo a Amalek. Shmuel Hanaví lo criticó por haberse dejado influenciar por la súplica de las personas y tener misericordia con Amalek; él mostró poseer una humildad equivocada, y no ser lo suficientemente fuerte para seguir sus propias convicciones. Sin embargo, después de la extensa crítica de Shmuel a Shaul, el rey admitió su error y se arrepintió. ¿por qué, entonces, perdió el reinado? Rav Shmuelevitz explica que sólo hizo teshuvá de su pecado, pero que no erradicó la mala midá de su carácter. Este rasgo le impidió ser un rey efectivo.
Los ejemplos de Reuven y Shaul son extremadamente relevantes en nuestra vida. Es muy alabable que una persona busque honestamente arrepentirse de sus pecados, pero si no identifica la midá que lo causó, será incapaz de no tropezar en el futuro. Reuven estaba destinado a la grandeza, debía representar el reino y el sacerdocio en Klal Israel, pero su impetuosidad le impidió materializar su verdadero potencial en esas áreas. Aprendemos de esto que las midot negativas no sólo causan que pequemos, sino que también impiden que alcancemos la grandeza.
Asumir la difícil tarea de arreglar la personalidad requiere de mucha introspección y discusión, pero el primer paso de toda persona es reconocer qué rasgo lo está deteniendo. Puede que haya más de un rasgo negativo que lo daña, pero muy a menudo hay uno principal que es la raíz de buena parte de su comportamiento negativo y es el factor que le impide materializar su potencial. Para encontrar y entender este rasgo negativo, se puede consultar con un rabino o con amigos, así como estudiar libros de musar que tratan sobre diferentes rasgos. Una vez que una persona alcanza un entendimiento más profundo de sí misma, puede comenzar la impresionante tarea de mejorarse a sí misma.
La única forma de evitar los pecados y eliminar los obstáculos que nos retienen es realizar un esfuerzo constante, genuino y profundo para mejorarse a uno mismo. Que todos ameritemos ser personas realmente mejores.

Notas:
1. Vayejí, 49:3-4.
2. Ver Parashat Vaishlaj, 35:22 para el relato de este incidente.
3. Ver Sotá, 7b.
4. Rashi, Parashat Vayéshev, 37:29.
5. Ver Ayélet HaShájar de Rav Arie Leiv Shteinman Shlita, Vayejí, 49:4, quien formula esta pregunta.
6. Hiljot Teshuvá, 7:3.
7. Even Shelemá.
8. Sijot Musar, Maamar 53, p.228.

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