viernes, 24 de mayo de 2019

¡SHABAT SHALOM, MUNDO!
Muchas personas viajan miles de kilómetros y gastan grandes cantidades de dinero, para visitar y conocer “sitios sagrados”.
No sé por qué, pero sospecho que son menos las personas que, incluso sin necesidad de moverse, se prestan a vivenciar la santidad del tiempo.
Abandonar los alrededores de lo esencial, regresar del exilio personal, y sólo dedicarse a degustar del Ser.
Olvidarse del “seis” por un día, un solo día.
Para habitar, sin concesión alguna, el territorio sagrado del “siete”.
¡Inténtalo!
Porque el “espacio” seguirá allí, intacto, inerte, un tanto apático.
Pero el tiempo, ese que te parece eterno, puede interrumpirse en cualquier momento…

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