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HOMENAJE Y RECUERDO A MILES DE JUDÍOS SEFARDÍES MÁRTIRES ANÓNIMOS:
Cómo judío sefardí, estoy hoy aquí porque mis ancestros de hace 530 años atrás prefirieron no arrodillarse ante Isabel la Católica para que algún cura nefasto y asesino los conviertan al cristianismo. O ante el rey Juan III de Portugal, vaya uno a saber exactamente mi verdadero origen peninsular. Eligieron dejar TODO: su casa, su trabajo, sus negocios, amistades, escuelas, su Sinagoga de toda la vida, y marchar a pie solo con lo puesto a otras tierras lejanas y peligrosas. Ni una moneda de oro se podían llevar. Así y todo, en los caminos eran asaltados y sus estómagos abiertos en vivo para robar algún anillo o pieza de oro que pudiesen haber tragado. Sus hijas y esposas violadas cruelmente ante sus ojos. Alguna mula que lograba ocultarse de las autoridades inquisidoras no se salvaba de los oportunistas con poder o ladrones atentos. Aún así siguieron… y siguieron. Los que zafaban las emboscadas y asesinatos podían también ser atacados por fieras salvajes, algo frecuente en esas épocas. Así era y aún conscientes eligieron marchar. Nada los hizo arrodillarse. Ni el amor por sus hijos y nietos para preservarlos fingiendo rezarle a otro dios hizo que se quedaran en un lugar donde eran denigrados y humillados. Tomaron el camino más difícil y peligroso. Arriesgando todo. Los que podían pagar un viaje en barco a oriente u Holanda donde eran bienvenidos, quizás llevaron la peor suerte. Ni bien recorrían las primeras millas náuticas en barcos con carísimos pasajes eran arrojados vivos al mar para quedarse con sus pocas pertenencias. La tripulación cambiaba el nombre del barco y volvían a puerto a buscar más judíos ingenuos o desesperados. En mi humilde opinión este fue el primer Holocausto contra judíos, pero poco reconocido. Una vida entera ayudando y cooperando a que un país sea próspero y libre para terminar saliendo como un vulgar delincuente desterrado. Orgulloso de ser judío sefardí. Orgulloso hasta lo más profundo de mi alma. 300 mil Judíos partieron a tierras donde por algunos siglos fueron bienvenidos y se adaptaron sin intentar siquiera cambiar una sola de las costumbres donde los aceptaron y habitaron. Respeto y agradecimiento hasta hoy al imperio otomano que tan bien recibió a mis antecesores. Lo mismo Holanda. Algunos otros habrán llegado a otros horizontes pero la gran mayoría fueron donde hoy es Turquía, Siria, Líbano, Jordania, Irán, Irak y Egipto. Quizás se me escape algún otro país. Mi total y absoluto agradecimiento a aquel lejano éxodo por el ejemplo dado.
530 años después de aquella epopeya sin igual yo no los olvidé

Adrian G. Duer
(abajo el mapa del Imperio Otomano y la Sinagoga Santa María La Blanca en Toledo)


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