Cómo la nueva violencia meso-oriental desbarató la siguiente fase de las conversaciones de Irán
El avión del Vicepresidente JD Vance estaba con el tanque lleno para su viaje a Suiza, pero nunca llegó
Por Alexander Ward y Natalie Andrews
Junio 19, 2026
ZURICH—Un Air Force Two con el tanque lleno estaba sobre la pista en Maryland. Las mesas estaban preparadas en un lujoso complejo vacacional suizo. La logística estaba lista. La prensa estaba en camino.
Pero las esperadas conversaciones nucleares entre EE.UU. e Irán no sucedieron el viernes, un revés temprano para la siguiente fase de negociación que podría reiniciar una guerra si fallan.
El Vicepresidente JD Vance iba a liderar una delegación estadounidense a Lucerna, Suiza este fin de semana para reuniones con funcionarios iraníes y mediadores de Pakistán y Catar. El nunca subió al avión, ya que las figuras del régimen iraní señalaron a EE.UU. frustración con los ataques letales el jueves entre Israel y Hezbola, un aliado iraní, y dijeron que complicaban su participación, dijeron los funcionarios estadounidenses.
Israel y Hezbola acordaron un cese del fuego renovado empezando el viernes al atardecer hora local, dijeron funcionarios estadounidenses e israelíes, después de lo cual Washington repitió su advertencia a la milicia para que renuncie a atacar a Israel. Pero los enfrentamientos entre los dos continuaron después que se suponía que entre en efecto el cese del fuego, dijo un alto funcionario estadounidense. El Ministerio del Exterior de Irán dijo el viernes que Estados Unidos era responsable por los ataques de Israel.
No está claro si y cuando podrían reanudarse las conversaciones. El Presidente Trump dijo en redes sociales el viernes a la mañana: "No nos reunimos por desesperación, Irán lo hizo. ¡Ellos están ACABADOS! Cumpliremos con los 60 días. ¡Ellos no obtienen ningún dinero, ni diez centavos!"
Los enfrentamientos renovados entre Israel y Hezbola dilataron la primera serie de discusiones nucleares entre Washington y Teherán desde la firma de un memorando para reabrir el Estrecho de Ormuz, levantar el bloqueo estadounidense de puertos iraníes y pausar la guerra durante 60 días. Ambas partes tienen esos dos meses para acordar sobre el futuro del trabajo nuclear de Irán, con Trump presionando por restricciones severas sobre el programa.
La repentina planificación y más repentina cancelación mostraron las dificultades de realizar el objetivo principal de Trump en un período corto. Si las conversaciones aplazadas tienen lugar, aun dentro de algunos días, ambos países tendrán menos tiempo para navegar los temas nucleares técnicos y otras cuestiones difíciles tales como suspender el apoyo de Irán a las milicias aliadas y torcer su producción de misiles balísticos.
Rafael Grossi, el jefe de la agencia atómica de la ONU, está ya en Suiza para asistir en los aspectos técnicos de las conversaciones nucleares, de acuerdo con una persona interiorizada con la situación, antes de la potencial llegada de los principales negociadores. Grossi se reunió con equipos técnicos estadounidenses allí el viernes, de acuerdo con una persona familiarizada con el tema.
Pero el lanzamiento diplomático abortado culminó dos días ya tumultuosos que presagiaban el colapso de la reunión.
El miércoles, Trump dijo a los periodistas que no necesitaba firmar el memorando, dejando eso a Vance en una ceremonia inminente con altos funcionarios iraníes. Pero horas después, Trump adjuntó su nombre en rotulador negro al pacto en una cena en Versalles, el mismo palacio francés donde Estados Unidos y otras potencias firmaron un tratado para poner fin a la Primera Guerra Mundial.
La acción asombró a los propios asesores de Trump, quienes no estaban esperando convertir la cena lujosa en una firma. El vicepresidente estaba en un evento político en New York, dando entrevistas a los medios de comunicación promocionando el acuerdo y promocionando su nuevo libro, de acuerdo con personas al tanto del tema.
Lo que se suponía sería un asunto estelar en Lucerna se había convertido rápidamente en una sesión de trabajo menos glamorosa.
La administración se apresuró a dejar todo preparado. Encontraron un lugar—el lujoso complejo Bürgenstock—y organizaron un perímetro de seguridad, transporte y planes para la cobertura mediática.
Pero quedó rápidamente en claro el jueves que los funcionarios estadounidenses no estaban alineados respecto a lo que seguiría.
Algunos funcionarios de EE.UU. dijeron que la reunión estaba avanzando con tres días de conversaciones sobre temas sensibles intercaladas con compromisos ante los medios de comunicación para resumir las conversaciones a puertas cerradas. Otros cuestionaron si las negociaciones ocurrirían como estaba programado, citando el conflicto continuado entre Israel y Hezbola y una lucha de poder tensa en Teherán acerca de si comprometerse con Estados Unidos.
Vance fue el primero en anunciar que la cumbre podría no tener lugar. "Nuestro plan es ir a Suiza, no se exactamente cuando," dijo el jueves a la mañana desde el podio de la Casa Blanca, destacando las complejidades para la asistencia de los iraníes.
Más tarde esa noche, una persona al tanto de la planificación del evento dijo que los detalles para la reunión todavía no habían sido finalizados. Mientras tanto, los funcionarios de EE.UU. ya habían viajado a Suiza para apoyar las discusiones, con otros en Washington ansiosos esperando instrucciones con los bolsos empacados a su lado.
Los periodistas que anteriormente en la semana cubrían la reunión del G-7 en una ciudad alpina francesa cercana no sabían si quedarse, volar a casa o viajar a otro lado en Europa para el fin de semana de vacaciones.
Mientras tanto, los funcionarios iraníes enviaron mensajes a través de los medios estatales que ellos aún no habían confirmado la participación de Teherán, denunciando a menudo los contraataques de Israel a los ataques de Hezbola. Algunas de las comunicaciones decían que las conversaciones tendrían lugar en Ginebra, otra ciudad suiza.
Las esperanzas aumentaron después que el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, en su primer mensaje desde la firma del memorando, apoyó las conversaciones directas, afirmando que hacerlo no era un respaldo a las opiniones de la contraparte.
En la puesta de sol en Suiza el jueves, la anticipación para la llegada de Vance al día siguiente aumentó después que surgió el rumor que el Air Force Two se estaba preparando para partir de la Base Conjunta Andrews. Los funcionarios de la administración dieron calladamente indicios que la reunión estaba siguiendo adelante. El vicepresidente y los enviados a Irán, Steve Witkoff y Jared Kushner estarían en breve en el aire.
Ese vuelo tendría que esperar. La Casa Blanca, tras días de anticipación, anunció un aplazamiento de las conversaciones nucleares.
“La logística de estas negociaciones nunca ha sido simple o predecible," dijo un vocero.
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