La comunidad judía de Roma lleva allí más de dos mil años. Julio César era tan querido por los judíos romanos que, según se cuenta, lloraron en su funeral... Bajo las calles de la ciudad, sus antepasados excavaron galerías en la roca volcánica y pintaron menorás en los muros de los difuntos...
Los judíos llegaron a Roma al menos en el siglo II a. C., inicialmente como diplomáticos del reino macabeo en busca de alianzas y posteriormente en mayor número como comerciantes, esclavos de la conquista de Judea e inmigrantes libres...
En la época de Julio César, la población judía de Roma ascendía a decenas de miles, concentrada en el barrio de Trastevere, al otro lado del Tíber... Las catacumbas judías de Roma, excavadas en la blanda toba volcánica fuera de las murallas de la ciudad en los siglos III y IV d. C., constituyen la evidencia física más antigua que se conserva de la vida judía de la diáspora en todo el mundo.. Las inscripciones del interior están casi en su totalidad en griego, la lengua de la comunidad judía romana, con algunas palabras en latín y muy pocas en hebreo, lo que refleja una comunidad tan profundamente integrada en el mundo grecorromano que había perdido en gran medida la lengua ancestral, aunque conservando sus prácticas ancestrales...
Las menorás, los shofares y los panes de la proposición pintados en las paredes de los nichos se encuentran entre los ejemplos más antiguos que se conservan del arte simbólico judío.. La comunidad judía romana ha mantenido una presencia continua en la ciudad desde que se realizaron esos entierros, lo que la convierte en la comunidad judía más antigua de Europa que ha permanecido activa de forma ininterrumpida..

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