jueves, 20 de agosto de 2009

Farsa en la Kirya‏


Si a un oficial bajo su mando se le hubiese robado una pistola a su cuidado, el Comandante en Jefe de Tzahal, Tte-Gral Gabi Ashkenazi sin dudas hubiese llevado al oficial ante una corte marcial por descuido de un arma de fuego. Sin embargo, en un caso cuyos vergonzosos detalles surgieron esta semana, el oficial cuya pistola fue recientemente sustraida, directamente de la caja de vidrio en la que era mantenida (sin cerrojo), no fue nadie mas que el mismo Ashkenazi. Inmune a una seria reprimenda o cualquier consecuencia legal, Ashkenazi ahora necesita quitar el huevo de su cara y asegurar que las lecciones necesarias sean aprendidas. La pistola es una Colt de coleccion dada a Ashkenazi por un colega americano. La Policia Militar aun la esta buscando. El arma era parte del lote sustraido por un soldado en deber de centinela de los Cuarteles Generales de Tzahal en Tel Aviv- la Kirya (Villa)- donde esta localizada la oficina de Ashkenazi. El guardia, a pesar de un extenso expediente criminal, no fue vetado y hasta fue equipado con una clave de paso que le permitio ingresar a la oficina de Ashkenazi. El fotografio los detalles de la tarjeta de credito del comandante de Tzahal y los paso a un arabe empleado de supermercado del area de Sharon. El gasto libre de 2000 shekels resultante a expensas de Ashkenazi traia entradas para el acto de stand-up del Comico Shalom Assayag, alcohol, pizza y flores.
Luego resulto que el trabajador de supermercado cargaba un lucrativo lado oscuro en armas robadas. El conscripto que colaboro con el habia puesto previamente dos rifles M-16 en venta.
Nadie se hubiese enterado si no fuera por el gerente del supermercado, que tuvo sospechas. El soldado Nº1 de la nacion no detecto nada.
Inicialmente el centinela reprobado fue detras de la Colt. Cuando el comprador arabe objeto el modelo anticuado, forzo a su complice, quien aparentemente le debia dinero, a traerle "algo mejor como compensacion". Ahi fue que los detalles de la tarjeta de credito fueron ofrecidos.
Las regulaciones de Tzahal respecto a armas son rigurosas, aun si un arma particular no esta en condiciones para funcionar. Las reparaciones de armas son una ciencia apenas disparada. Al menos, Ashkenazi fue descuidado con una pistola en su posesion. Aparte del hecho que se espera que el Comandante en Jefe sirva como un ejemplo para los rangos mas bajos, descuidar un arma es tambien un delito en el codigo legal civil.
Este no es el primer quebrantamiento de seguridad de alto perfil de la Kirya. El año pasado un soldado vendio pases al complejo militar. Y un chequeo interno concluyo que un coche bomba podria ser facilmente ingresado clandestinamente en lo que debe ser el mas seguro de los santuarios interiores de Israel.
Personal no autorizado vagando por instalaciones de Tzahal es apenas raro. El guardia en cuestion tenia permitido preparar cafe en la cocina de la secretaria de Ashkenazi.
Si este relajado enfoque de la seguridad prevalece en el propio dominio de Ashkenazi, debe asumirse ser comun a traves de Tzahal.
Como es improbable que el mismo Ashkenazi sea llevado ante una corte marcial, el debe al menos exprimir algun beneficio de su humillacion y tomar los pasos disciplinarios mas fuertes contra aquellos oficiales encargados de asegurar su oficina.
Bribones mas sofisticados o siniestros podrian haber hecho un daño que inquieta, incluyendo colocar escuchas telefonicas en el escritorio mas sensible del pais, colocar contaminantes letales en el lugar o poner alli dentro trampas caza-bobos.
La garantia generalizada que la "seguridad ha sido intensificada" es evidentemente insuficiente y ciertamente no es garantia que algo que podria haber causado innumerables daños no sea repetido en este cuartel general en particular o en otros.
Ashkenazi mismo debe asegurar que todo el complejo de seguridad alrededor de el y de otros oficiales sea examinado criticamente y sus conceptos operativos sacudidos hasta el centro. El debe encargar una prueba profesional independiente y no quedarse con Tzahal investigandose a si mismo y cubriendo sus propias meteduras de pata.
Que a un conscripto con una larga lista de golpes y asociaciones criminales actuales pueda serle confiado cuidar el centro neuralgico de Tzahal, o que cualquier centinela puede caminar dentro de areas que deben estar estrictamente fuera de los limites, señalan la seguridad tan porosa como un tamiz.
Este caso termino como una vergüenza absurda, pero podria potencialmente haber conllevado un precio mucho mas caro- en vidas humanas y en la seguridad de todos los israelies.
Si no es iniciada por Ashkenazi una rigurosa renovacion de cada detalle del sistema en funcionamiento, entonces sus compañeros de gabinete deben demandarla.
La cuestion debe llegar a algun lado.
Fuente: The Jerusalem Post

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