LO TUYO, LO MIO, Y LO NUESTRO
La globalización nos ha hecho creer que prácticamente somos todos iguales.
Nos vestimos de modo parecido, comemos casi lo mismo, hablamos y comentamos las mismas series y películas.
Todo es traducible, todo es adaptable.
También todo es desechable.
Y en medio de esa nebulosa informe e cosmopolita, el hombre, el hombre de a pie, tu y yo, nos sentimos extraños y desdibujados.
Raros, ajenos.
Porque como los niños, también nosotros necesitamos límites.
Formas definidas, demarcadas, propias.
Precisamos lo autóctono, lo auténtico, lo individual, lo personal.
Lo íntimo.
Porque no se trata de borrar diferencias y convertirnos en uno, sino, a pesar de ellas, mantener el equilibrio, el respeto y la unidad.
Porque no hay nada más importante y sagrado que ser uno mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.