domingo, 4 de enero de 2026

DEL WSJ

 DENTRO DE OPERACION RESOLUCION ABSOLUTA, LA INCURSION ESTADOUNIDENSE QUE DEPUSO A MADURO DE VENEZUELA

Trump telegrafió sus planes durante meses. Pero cuando sucedió, Washington y Caracas se sorprendieron.

Por Alexander Ward, Alex Leary, Dustin Volz, Vera Bergengruen y Shelby Holliday
Enero 4, 2026

El Presidente Trump y sus principales asesores habían telegrafiado durante meses sus planes de destituir a Nicolás Maduro. Y sin embargo, cuando finalmente sucedió, Washington y Caracas se asombraron por la ferocidad y velocidad de la incursión. 

Desde agosto, EE.UU. había reunido buques de guerra, aviones de combate y aproximadamente 15,000 tropas en la puerta de Venezuela. Los bombarderos volaban rutinariamente en misiones de exhibición de fuerza mientras se sabía que personal de los servicios de inteligencia de Estados Unidos estaban dentro del país sudamericano. El Pentágono publicó fotos de las fuerzas estadounidenses en el Caribe entrenando para hacer redadas en complejos y conducir operaciones de vuelo nocturnas, tanto como docenas de ataques aéreos contra presuntos botes de contrabando de drogas.

Sin embargo, algunos políticos y analistas en ambos países cuestionaron si Trump, quien se presentó para el cargo bajo la plataforma de mantener a Estados Unidos fuera de las guerras de cambio de régimen, cumpliría.

Entonces, en las primeras horas del sábado a la mañana, sonaron explosiones en la capital venezolana.

Para el momento en que el salió el sol en Caracar, el control de casi 13 años de Maduro sobre el poder había terminado. Esposado, con los ojos vendados y llevando ropa deportiva, estaba en un buque de guerra estadounidense, en camino a la Ciudad de New York para enfrentar acusaciones de narcoterrorismo luego de una operación de cinco horas. Lo que sigue no está claro, mientras Estados Unidos enfrenta la perspectiva de supervisar a Venezuela durante un momento peligroso.
La misión fue la culminación de meses de planificación reservada—y una serie de señales mezcladas—que permitieron que Estados Unidos preserve el elemento sorpresa, aun cuando el ataque a veces parecía inevitable.
Empezando al final de este verano pasado, personal de inteligencia comenzó a rastrear lo que comía y vestía Maduro, donde vivía y viajaba—ayudado por un activo dentro del círculo íntimo del líder venezolano, de acuerdo con funcionarios de la administración y otros al tanto de la operación.
Mientras tanto, las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos ensayaron y ensayaron, practicando cómo extraer al presidente venezolano dentro de una réplica de su complejo fortificado. El Secretario de Estado Marco Rubio, el Secretario de Defensa Pete Hegseth, el director de la CIA, John Ratcliffe y el asesor en seguridad interior Stephen Miller se reunían regularmente para discutir la misión.
Durante el proceso, los asesores de Trump estaban divididos acerca de la sabiduría de una operación militar—y ofrecieron declaraciones a veces en conflicto públicamente, insistiendo en que no estaban tratando de echar a Maduro aun cuando la presencia militar estadounidense en la región aumentaba. Los oficiales militares dijeron a Trump que cualquier error en la intrincada misión podría resultar en un fracaso bochornoso. El cambio de régimen, aun cuando es descripto como una ofensiva contra el narcotráfco, podría enfurecer a la base conservadora de Trump, advirtieron algunos de los asesores del presidente.
Pero Trump concluyó finalmente que Maduro, acusado en Estados Unidos, tenía que enfrentar a la justicia y que sus partidarios todavía respaldarían su decisión, dijeron los funcionarios de la administración. Trump exigió que el plan para echar fuera a Maduro fuera mantenido estrechamente dentro de un círculo pequeño de asesores principales para proteger el elemento sorpresa.
Todo lo necesario para la operación estaba en su sitio para fin de diciembre, pero Trump esperó a ver si Maduro renunciaría al poder por su cuenta. Cuando él consideró agotada la ruta diplomática, Trump dio su aprobación para la operación, dijeron los funcionarios.
Las fuerzas estadounidenses intentaron varias veces lanzar la misión de extracción, incluso en Navidad y el Día de Año Nuevo, pero los intentos anteriores fueron obstaculizados por el clima, dijeron los funcionarios, y a los bombarderos, aviones caza y aviones cisterna que habían volado al Caribe desde sus bases en el continente de Estados Unidos se les dijo que pegaran la vuelta.
Trump dejó en manos del Pentágono evaluar cuando era mejor dar la luz verde, dijo un funcionario de alto rango del gobierno. A las 10:46 p.m. del viernes, “Operación Resolución Absoluta” estaba en marcha.
“Buena suerte y buen viaje,” dijo Trump a los líderes militares, un mensaje transmitido a las fuerzas estadounidenses preparadas.
En una instalación segura improvisada en Mar-a-Lago, su club en Florida, Trump observaba desarrollarse una de las apuestas más grandes de sus dos presidencias. Flanqueado por los asesores principales, Trump recibió actualizaciones golpe por golpe a medida que 150 aviones de combate volaban desde 20 lugares a lo largo del hemisferio occidental para llegar a la capital venezolana antes que las tropas se apresuraran hacia la habitación de Maduro. Su equipo monitoreó el sitio de redes sociales X en una gran pantalla en busca de cualquier mención de la palabra “Venezuela,” de acuerdo con imágenes publicadas por la administración.
Era apenas la después de la 1:30 a.m. hora local en Caracas—una hora antes de Washington—cuando los residentes dicen que empezaron a escuchar los aviones en vuelo rasante.
Gabriela Márquez dormía profundamente en su casa del oriente de Caracas cuando su hermano la despertó, diciéndole que Estados Unidos había iniciado un ataque contra el régimen de Maduro.
“Ellos realmente están bombardeando,” dijo su hermano. Márquez corrió a la terraza de su casa, donde el rugido de los aviones sobre las cabezas llenaba el cielo nocturno. "Sólo podías escuchar explosiones," dijo ella.
Los residentes de Caracas informaron explosiones que sacudieron sus ventanas, llevaron a las familias a esconderse bajo los muebles, y sacaron a otras a las calles para filmar las columnas de humo y los aviones estadounidenses volando bajo sobre la capital. Ellos se conectaron a redes privadas virtuales (VPN) para acceder a YouTube y X, que están bloqueados en Venezuela, para averiguar qué sitios habían sido atacados e intercambiar rumores sobre los soldados estadounidenses en las calles.
Mateo Giraldo, un conductor de taxi, estaba manejando a un par de millas de distancia de la base aérea La Carlota en Caracas cuando escuchó las explosiones. "El coche saltó del suelo por la ola expansiva,” dijo. “Pensé que moriría.”
Estados Unidos envió poder aéreo abrumador para la operación: cazas F-18, F-22, y F-35, aviones de combate electrónico EA-18 Growler, aviones de mando y control E-2 Hawkeye y bombarderos B-1 que pueden trasladar 24 misiles crucero cada uno, tanto como drones piloteados en modo remoto. Ellos tuvieron la tarea de "desmantelar e incapacitar" los sistemas de defensa aérea de Venezuela, dijo el Jefe del Estado Mayor Conjunto Gen. Dan Caine a los periodistas el sábado, "para garantizar el paso seguro de los helicópteros dentro de la zona tomada como blanco."
Los helicópteros, que trasladaban una fuerza de extracción y oficiales de las fuerzas del orden, en algunos puntos volaron sólo a unos 100 pies por sobre el agua durante los vuelos dentro de Venezuela. Un avión estadounidense fue impactado durante la operación, pero siguió operativo durante la misión y regresó a casa a salvo. Las fuerzas estadounidenses tuvieron algunos heridos, pero ningún estadounidense murió, dijo Trump.
A las 2:01 a.m. hora local, un equipo de las Fuerzas Especiales de EE.UU. llegaron al complejo de Maduro, de acuerdo con Caine. A medida que se aproximaban, los helicópteros estadounidenses quedaron bajo fuego, dijo Caine. Las fuerzas estadounidenses respondieron con "fuerza y legítima defensa abrumadoras," dijo él.
Cuando las Fuerzas Especiales de EE.UU. llegaron dentro del complejo, intercambiaron disparos con soldados venezolanos, de acuerdo con Trump. Maduro y su esposa intentaron escapar dentro de una sala de seguridad reforzada en acero pero no lograron cerrar la puerta a tiempo. Ellos "se rindieron" y fueron llevados en custodia por el Departamento de Justicia, dijo Caine.
Denis Esquivel estaba dormido en su casa cerca del complejo de Maduro cuando la conmoción de sus vecinos lo despertó. Oficiales de policía estacionados en la calle fuera de su departamento ya no estaban más allí. "Ellos huyeron y sólo dejaron algunos cartuchos de escopeta," dijo él. "Lo único que supe fue que el palacio estaba en la oscuridad."
Algunos residentes de Caracas dijeron que su electricidad se apagó alrededor de la hora del ataque. "Las luces de Caracas se apagaron en gran parte debido a una cierta experiencia que tenemos," dijo Trump.
Para las 3:29 a.m. hora local, Maduro y su primera dama Cilia Flores, estaban a bordo de aviones estadounidenses en su salida de Venezuela. Trump más tarde publicó una foto de Maduro en el USS Iwo Jima tras su captura, llevando lentes de sol oscuros, lo que parecen ser esposas y un buzo de Nike.
Tanto Maduro como Flores ahora enfrentan cargos federales en el Distrito Sureño de New York, de acuerdo con una acusación dada a conocer. La acusación alega que Maduro facilitó el transporte de “miles de toneladas de cocaína a los Estados Unidos.”
Maduro y Flores llegaron el sábado a la noche a New York, donde serán retenidos en custodia federal durante sus procesos legales.
El sábado en Caracas, la gente estaba ansiosa por lo que sigue. Algunas personas dijeron que se estaban quedando en casa. Otros hicieron fila para comprar comida y combustible.
“Todo es incierto ahora,” dijo Maria Eugenia Rengifo, quien estaba en casa con su familia cuando fue despertada por las explosiones. “Como todos, estoy preocupada por la seguridad de mi familia, por sobre todo los niños.”

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Photo of Venezuelan President Nicolas Maduro wearing glasses and ear protection, holding a water bottle, next to a person in black with “DEA” visible on their uniform.
Una fotografía publicada por el Presidente Trump en redes sociales muestra al presidente venezolano Nicolás Maduro después de ser llevado en custodia por las fuerzas estadounidenses. Handout/Reuters

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