domingo, 21 de junio de 2026

 Pilar Rahola en el banquillo de las ideas

«La pregunta es si en España es posible defender a Israel sin exponerse a campañas o investigaciones penales»
Esther Benarroch
Publicado: 20/06/2026
Resulta profundamente inquietante que en la España de 2026 la fiscalía investigue a Pilar Rahola por defender públicamente a Israel.
No se la investiga por apoyar a una organización terrorista. No se la investiga por justificar una masacre. No se la investiga por incitar a la violencia contra ningún colectivo. Se la investiga por expresar una opinión política incómoda para una parte de la sociedad. Como judía española, quiero expresar además mi profunda admiración por Pilar Rahola.
En tiempos en los que muchos callan por miedo al señalamiento, al insulto o al coste profesional y social que supone defender a Israel, ella ha mantenido una voz firme, valiente e independiente. Lo ha hecho durante años, soportando campañas de acoso, ataques personales y una hostilidad que pocos estarían dispuestos a soportar.
Pilar Rahola no ha defendido a los judíos porque sea judía, que no lo es. Ha defendido a Israel porque, tras décadas de estudio, análisis y conocimiento profundo de la historia, la geopolítica y los complejos conflictos de Oriente Próximo, ha llegado a sus propias conclusiones.
Su apoyo no nace del prejuicio ni de la consigna ideológica, sino del conocimiento. Ha leído, estudiado, viajado, escuchado, contrastado fuentes y dedicado una parte importante de su vida intelectual a comprender una realidad extraordinariamente compleja que demasiados pretenden simplificar.
«Su voz no es la de la ignorancia ni la del fanatismo; es la de una mujer culta, informada y comprometida con la búsqueda de la verdad»
Precisamente por conocer la historia de la región, la naturaleza de los movimientos islamistas radicales, las amenazas existenciales que ha afrontado Israel desde su nacimiento y las múltiples oportunidades de paz rechazadas a lo largo de las décadas, Rahola ha defendido el derecho del Estado judío a existir, a proteger a sus ciudadanos y a vivir en seguridad. Su voz no es la de la ignorancia ni la del fanatismo; es la de una mujer culta, informada y comprometida con la búsqueda de la verdad, aunque esa verdad resulte incómoda para muchos.
En una época de consignas rápidas y juicios simplistas, Pilar Rahola ha elegido el camino más difícil: el de pensar por sí misma y decir públicamente lo que cree que es verdad. Y quienes conocemos la historia del antisemitismo sabemos el valor que tiene una voz así cuando tantos otros prefieren mirar hacia otro lado.
Podrá estarse de acuerdo o no con Pilar Rahola. Podrán compartirse o rechazarse sus análisis sobre la guerra de Gaza. Lo que no debería admitirse en una democracia madura es que la discrepancia política se convierta en materia penal.
La libertad de expresión existe precisamente para proteger las opiniones controvertidas. Las opiniones populares no necesitan protección alguna. Son las voces disidentes, las que desafían el pensamiento dominante, las que ponen a prueba la salud de una democracia.
«Pretenden silenciar judicialmente a una mujer cuyo único delito parece ser negarse a repetir el relato oficial sobre Israel»
Resulta especialmente paradójico que quienes durante años han reclamado más libertad de expresión para todo tipo de causas pretendan ahora silenciar judicialmente a una mujer cuyo único delito parece ser negarse a repetir el relato oficial que determinados sectores desean imponer sobre Israel.
Mientras se normalizan manifestaciones donde se justifica el terrorismo, se glorifica a Hamás o se exige la desaparición del Estado judío, una de las pocas voces que denuncia el antisemitismo contemporáneo acaba bajo la sospecha de haber cometido un delito de odio.
La pregunta que debería preocuparnos no es qué piensa Pilar Rahola sobre Israel. La pregunta es si en España sigue siendo posible defender públicamente a Israel sin exponerse a campañas de señalamiento, denuncias ideológicas o investigaciones penales.
Porque cuando una sociedad empieza a perseguir ideas en lugar de delitos, la libertad de todos comienza a estar en peligro. Y hoy no es solo Pilar Rahola quien está siendo examinada. Es nuestra democracia.
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