jueves, 17 de noviembre de 2016


¡SHABAT SHALOM!
Ya no quiero saber dónde vives.
El paso del tiempo ha desgastado ese camino mil veces recorrido.
Ya no quiero saber cómo hablar contigo.
El oír Tu voz encumbra mi soledad y mi destierro.
Ya no quiero tomar un café contigo.
Una mesa de por medio suele ocupar más espacio que un mar de por medio.
Ya no quiero sentirte junto a mí.
Una individualidad, más otra individualidad, son una multitud en la que mi alma se extravía.
Ya no quiero límites que limiten, sino límites que asuman formas propias, y que solamente comuniquen.
Sólo quiero gozar de la cercanía de Tu presencia irrefutable.
Ese silencio completo, consumado, ese apego que ni me arroja nuevamente a mí, ni tampoco nos transforma en Uno.
Ese puente sagrado que está, pero se esfuma, está pero se desvanece.
Esa entrega absoluta que me lanza hacia el camino íntimo de Regreso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.