lunes, 28 de noviembre de 2016

**Sangre Mezclada**

El sol, que entraba por mi ventana, se fue apagando mientras la tarde avanzaba. La oscuridad cubrió mi cuarto, quedé sólo con la finada.
Su cuerpo, blanco y desnudo, reposaba sobre la blanca sábana. Yo aferrado
a su cuerpo, intentando retener la vida, que de ella huía y se alejaba.

Estaba muerta, ya no respiraba, su cuerpo, que calentó tanto el mío, ahora,
minuto a minuto, se enfriaba.
Minuto a minuto, se alejaba, minuto a minuto, la soledad se acercaba, como
diciendo: ! Ahora yo seré tu compañera !

La mancha, momento a momento, fue enrojeciendo la sábana. Sus últimos
suspiros, ya no se escuchaban, los latidos de su corazón eran de piedra, su
boca cerrada y sin vida, no podría volver a mentir.

Lloré por ella, una vida joven con un final tan triste. Lloré por mi, por la vida
que me esperaba, junto a la soledad y al castigo, de la ley y de los hombres,
de la sociedad a la cual debería pagar.

! No dudé un momento ! De su blanco cuerpo retiré la daga ensangrentada y
la clavé en mi corazón.

! Ahora la sangre estaba mezclada !
Mario Beer-Sheva



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