por Denis MacEoin • 17 de Noviembre de 2016

La resolución que niega cualquier vínculo judío con el Monte del Templo de Jerusalén, el más importantes de los lugares sagrados judíos, no representa la primera vez que la Unesco trata de reescribir y falsificar una historia milenaria. Previamente había renominado la Tumba de los Patriarcas en Hebrón (izquierda) como la Mezquita Ibrahimi y la Tumba de Raquel (derecha) como la Mezquita Bilal ben Rabah. (Imágenes: Wikimedia Commons)
El pasado mes de agosto, la Unesco programó una votación sobre el estatus histórico delMonte del Templo y elMuro de los Lamentos. Ya entonces, quien esto escribe aseveró que el plan de la Unesco era negar cualquier vínculo judío con el más fundamental de todos los lugares sagrados judíos, despedazar una historia que se remonta a miles de años y declarar que el Monte y el Muro son lugares islámicos.
El islam cree que es eterno, y que por lo tanto antecede a las otras dos grandes religiones monoteístas –el judaísmo y el cristianismo– y que, aunque no se manifestó en la Tierra hasta Mahoma, en el siglo VII d. C., tiene todo el derecho a echar a codazos a las otras dos religiones más antiguas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.