por Soeren Kern • 14 de Noviembre de 2016

Policías alemanes tratan de detener una pelea masiva entre migrantes. (Imagen tomada de un vídeo de SAT1).
La violación de una niña de diez años en Leipzig, la ciudad más grande de Sajonia, ha vuelto a llamar la atención sobre los niveles de la espiral de delitos violentos perpetrados por migrantes en ciudades y pueblos de toda Alemania, y las molestias que se toman las autoridades y los medios alemanes para censurar la información sobre los autores de dichos delitos.
La niña se dirigía en bicicleta al colegio a las siete de la mañana del 27 de octubre cuando un hombre la rodeó, la tiró al suelo y la violó. Se ha descrito al sospechoso como un hombre de treinta y tantos, de pelo corto castaño y barba de unos días.
La policía de Leipzig se ha negado explícitamente a decir si el sospechoso es un migrante, pero implícitamente ha admitido que lo es. Han publicado un retrato robot del sospechoso con esta advertencia políticamente correcta:
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