¡SHABAT SHALOM!
Si cuando te despertaste a la mañana, y te diste cuenta que eras capaz de ver, no preguntaste: ¿por qué a mí?
¡Habiendo tantos ciegos en el mundo!
Si cuando te despertaste a la mañana y te sentiste sano y fuerte, no preguntaste: ¿por qué a mí?
¡Habiendo tantos enfermos en los hospitales del mundo!
Si cuando te pusiste de pie y lograste caminar, y una vez más percibiste tu equilibrio perfecto, no preguntaste: ¿por qué a mí?
¡Habiendo tantas personas incapacitadas en el mundo!
Si cuando… tuviste apetito, y cuando te reíste plenamente, y cuando gozaste y cuando cantaste, y cuando abrazaste… tampoco te acordaste de preguntar: ¿por qué a mí?
Entonces, cuando algo de todo lo que hoy te resulta obvio, te sea quitado, no sean tan deshonesto como para preguntar: ¿por qué a mí?
Porque ya habrás perdido todo derecho ético a reclamar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.