No se puede pasar por alto la impresionante exhibición de fotos de todos nuestros héroes y heroínas en la fuente.
Un memorial de gran magnitud, que conmueve el corazón y nos recuerda a todos lo frágil y compleja que es la vida aquí.
En un día de espera y gran emoción, no se puede olvidar a nuestros hijos e hijas que cayeron en el camino y nos dejaron con una nostalgia infinita.
Y allí, entre las fotos, también hay un ángel.
Su nombre es Adiel Even-Chen.
Llega en autobús desde el otro extremo de la ciudad, sosteniéndose en un bastón, silencioso y humilde.
Ordena, limpia, enciende velas conmemorativas.
No conocía personalmente a ninguno de los caídos, pero simplemente sintió la obligación de recordar.
Salí de allí con el corazón roto, pero también con una chispa de esperanza, porque mientras existan personas como Adiel entre nosotros, hay la esperanza de un futuro mejor, donde recordemos, amemos, y superemos esto también.
Am Israel Jai. El pueblo de Israel vive!
Hamalachim
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