Una historia real muy interesante que le ocurrió a Albert Einstein
El día que Einstein cometió un error.
Después de que el presidente de la asociación elogiara profundamente a Einstein por su gran discurso y tras el estruendo de los aplausos, preguntó si alguien del público tenía alguna pregunta.
Durante unos instantes, el silencio recorrió la sala.
¿Quién se atrevería a cuestionar a Einstein, uno de los físicos más respetados del mundo?
Una voz juvenil surgió de la última fila de la sala y en un alemán entrecortado, expresó unas palabras que mantuvieron al público concentrado:
«Acerca de lo que dijo el profesor Einstein no es
tonto, pero la segunda ecuación que escribió no se deduce de la primera. De hecho, requiere más suposiciones que no se han hecho y en cambio no satisface un criterio de invariancia, como debería ser», siguió el joven sin temor.
Todas las cabezas se volvieron por reflejo hacia esa voz audaz y desafiante que sumergió a todos en la incredulidad, incapaces de contener su irreprimible asombro en el envolvente vacío.
Mientras ellos se esforzaban por respirar bajo este extraño mar de desconcierto, preguntándose quién podría ser, Einstein se encontraba profundamente abstraído en el escrutinio de su supuesta ecuación errónea en la pizarra, casi paralizado por la nueva revelación, excepto por su mano, que se rascaba mecánicamente el bigote.
Al cabo de un minuto, Einstein se dio la vuelta, admitiendo su error, para decir luego:
«La observación de ese joven de ahí es perfectamente correcta. Por lo tanto, les pido que olviden todo lo que le he dicho hoy».
Aquel día, en aquel preciso momento, el destino arrancó de la oscuridad a aquel intrépido joven de 22 años y lo convirtió en el físico teórico más destacado de la Unión Soviética, posiblemente uno de los mayores genios de todos los tiempos que jamás hayan iluminado el rocoso planeta Tierra.
Su nombre: Lev Davidovich Landau, nacido el 22 de Enero de 1908, en Baku, parte del imperio ruso, en el seno de una familia judía.
Hizo contribuciones fundamentales a muchas áreas de la física teórica, y fue considerado uno de los últimos científicos que estaban universalmente bien versados y realizaron contribuciones seminales a todas las ramas de la física.(wikipedia).
Del mismo modo, ese día Albert Einstein demostró el tipo de humildad no adulterada que el conocimiento genuino confiere a cualquier receptor que lo albergue. La verdadera educación es humilde, y no al revés.
ABC del Inconmensurable cosmos.

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