por Soeren Kern • 7 de Septiembre de 2016
Destatis, el instituto de estadística del Gobierno, hizo públicas unas cifras que revelaban que más de 2,1 millones de personas habían emigrado a Alemania en 2015.
Más de 33.000 migrantes que en teoría iban a ser deportados siguen todavía en Alemania, y que están recibiendo asistencia a costa de los contribuyentes alemanes. Muchos de los migrantes destruyeron sus pasaportes y se cree que han mentido sobre sus países de origen para imposibilitar su deportación. Otros se han escondido para que la policía de inmigración no pueda encontrarlos.

Halil D. fue acusado de planear un atentado contra una carrera ciclista en Fráncfort. En el momento de su detención, la Policía encontró en su sótano un arsenal que incluía un artefacto casero, así como propaganda del Estado Islámico en su computadora. El tribunal dijo que no había pruebas suficientes de que fuera un terrorista.
1 de julio: Un tribunal de Baviera declaró ilegal una ley que prohíbe a las musulmanes en prácticas judiciales llevar el velo. El tribunal del distrito de Augsburgo falló a favor de Aquila Sandhu, estudiante de Derecho de 25 años, que presentó una demanda contra el Estado por impedirle llevar el velo en sus intervenciones públicas en el juzgado en la realización de sus prácticas. La sentencia decía que dicha prohibición carece de base legal y que "ninguna legislación formal obliga a los pasantes a mantener una visión del mundo neutral o a la neutralidad religiosa". El ministro de Justicia bávaro, Winfried Bausback, aduciendo que los funcionarios judiciales, y también los pasantes, tenían que dar una imagen de imparcialidad en el juzgado, dijo que apelaría la sentencia.
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