El nuevo atentado en Jerusalén nos recuerda que el método del asesinato por atropello no se inventó ni en Niza ni en Berlín, sino en las calles de Israel. Sin embargo, mientras que los actos terroristas en Europa provocan una conmoción inmediata y una oleada de solidaridad razonablemente sincera, con los muertos en Israel siempre hay la necesidad de matizarlos.

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