“El hombre deberá dejar a su padre y a su madre, y deberá apegarse a su esposa y ellos serán una sola carne”. Genesis.
Las bodas judías y el vino.
El secreto de un matrimonio judío está escondido en el vino.
Uno de los componentes más importantes en el ritual de una boda es el vino.
- El vino es lo primero que ves en la noche del compromiso, cuando las personas levantan sus copas y brindan con un lejaim.
- Es el elemento con base en el cual una pareja se casa cuando el rabino hace las bendiciones sobre una copa de vino bajo la jupá. Más tarde, en la cena festiva, el vino vuelve a ser protagonista, recibiendo más y más bendiciones.
¿Por qué vino? ¿Es porque a los judíos les gusta beber? Bueno, para ser honestos,nos gusta más comer de lo que nos gusta beber.
Entonces?
El simbolismo del vino
El vino es, en realidad, simbólico del matrimonio mismo.
- Cada alimento tiene su propio valor, pero al combinarlo con otro similar, su valor total no cambia mucho.
- Por ejemplo, si mezclas dos manzanas, obtienes jugo de manzana, cuyo valor es parecido al de las dos manzanas por separado.
- Esto se aplica a bananas, naranjas o ciruelas; combinar estos alimentos no incrementa significativamente su valor.
De hecho, de acuerdo con la ley judía, en relación a las bendiciones que se dicen sobre los alimentos, la bendición usualmente disminuye en términos de importancia a medida que el alimento se mezcla con otro, con una GIGANTESCA EXCEPCION: LAS UVAS.
- Mientras que las uvas individuales tienen valor, si las mezclas, obtienes vino, lo que causa un aumento exponencial en valor. Piensa en el costo de un racimo de uvas comparado con el costo de una botella de vino.
- Ahora bien, cada detalle de la boda judía está lleno de significado, y los rabinos usan estas costumbres para enseñar a las parejas lecciones eternas.
De ahi que el vino se colocó en el centro de la boda judía para enseñar un principio básico a los novios y que tengan así un gran matrimonio.
- El matrimonio une a dos individuos separados, cada uno con su valor inherente.
- La novia y el novio cada uno tiene su propia historia, experiencias, valores familiares, visiones del mundo, cada quien es un mundo en sí mismo.
- Ellos “cuelgan” como racimos, por así decir, cada uno en su propio viñedo.
- Y luego, cuando se acaba la boda, cuando la banda deja de tocar y el vestido de novia está de regreso en la caja, ellos llegan a una importante encrucijada.
- Pueden escoger permanecer como individuos, preocupándose por sus propias necesidades, deseos y sueños; pueden mover sus viñas una al lado de la otra y compartirlo todo: finanzas, una casa, hijos e incluso una habitación, pero permanecer separados en algunas cosas.
- O pueden escoger otro camino, un camino más duro, más difícil, y más increíble, hacia la felicidad matrimonial.
- El entregarse el uno al otro. Pueden trascender sus identidades como entidades separadas, sacrificando sus necesidades por las de la relación.
- Pueden "exprimir sus uvas" por así decir, y juntarse, hasta convertirse en una nueva entidad. Una nueva entidad que tiene infinitamente más valor.
Y así, mientras la pareja está bajo la jupá, el altar, el vino entrega aquel mensaje sumamente poderoso: ustedes dos son exponencialmente más valiosos como una entidad que como dos individuos separados.
Verán, así es como Dios lo planificó.
- Génesis dice: “Al ken iaazov ish et aví veet imó, vedabak veishtó veayú lebasar ejad”.
- “El hombre deberá dejar a su padre y a su madre, y deberá apegarse a su esposa y ellos serán una sola carne”.
- No dos personas separadas, ni tampoco solamente "muy cercanos" o incluso "entrelazados", sino que deben convertirse en un nuevo ser, una sola carne.
- Y esa es la elección: uvas o vino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.