Es la historia de un joven que sufrió más de lo que un corazón humano puede soportar: su nombre era Sahar.
Estaba en casa cuando los terroristas se infiltraron en el kibutz Be'eri el 7 de octubre. Lanzaron granadas a su casa. Su hermano, Idan, resultó herido por metralla, y Sahar intentó ayudarlo. Entonces, los terroristas prendieron fuego a la casa. Sahar intentó escapar por la ventana con Idan, pero los terroristas los atraparon. Idan recibió un disparo en la cabeza y fue asesinado en el acto. Sahar fue secuestrado y llevado a Gaza.
En ese mismo momento, en el kibutz, los terroristas también asesinaron a su abuela, Geula. En Gaza, Sahar fue torturado sin piedad. Lo obligaron a sentarse frente a una cámara y suplicar: "¡Libérenme!". Cuando apagaron la cámara, lo asesinaron con una crueldad inimaginable. Mutilaron su cuerpo, lo filmaron y difundieron el video al mundo. Sus padres tuvieron que ver ese mismo video, sabiendo que habían perdido a sus dos hijos y a su madre en un solo día.
Esta es la historia de Sahar, un joven de mirada soñadora y sonrisa pícara, que tenía toda la vida por delante. Sahar, que soportó más dolor del que nadie debería, y que nunca volverá a casa. Su cuerpo aún está retenido por Hamás en Gaza.
Esta es su última foto.
Bendito sea su recuerdo 





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