martes, 21 de junio de 2016

**Quiero Verte Bailar**


Gitana, de labios gruesos, tus ojos son bizcos y tu nariz achatada, muy grande
tus orejas y de tu voz, mejor no digo nada.
Gitana, de ti estoy enamorado, ya algunos amigos me dicen que nunca vieron
tan mal gusto y les cuesta creer que sueño contigo, sin pesadillas y con un gran
amor.
Gitana, hoy he venido a pedirte que seas mi mujer, quiero hablar con tu padre,
para que me pueda creer. No hay ningún misterio, me enamoré de tu baile, de
tus ágiles taconeos, sobre la tabla, que hasta parece que hablaría, cuando bailas
con el salero de tu raza. Tu cintura se mueve al ritmo, que marca el taconeo y
tus brazos, como aspas de molino, siguen el ritmo de tus castañuelas, que en
momentos, hablan de amor y en otros de fuego.
Gitana, mientras bailas me gusta ver tu pelo, como se enriada en tu cuello y tu
con un pequeño movimiento, de tus hombros, los pones en sus sitios, listos para
volver a tapar tu frente y tu con elegancia los haces bailar con la música que te
acompaña; lenta, algunas veces y otras, como tormenta, de pasión y lujuria.
Gitana, quiero más a tu baile que a ti, debo reconocerlo; pero ven conmigo y has
mi vida feliz, sólo tendrás que bailar, que bailar para mi. Cuando tu pandereta
golpea tus caderas, con el ritmo que tu le das, en mi corazón se abre una puerta y
es como entrar en un mundo mágico, con aroma a jazmín.
Gitana, deja que te lleve a mi carro y por las noches, yo apoyado en un árbol, te
miraré, como tu, con tu cintura, cimbreas como el trigo en el trigal, mientras yo con
aplausos, daré cuenta de tu final.
El arte viene de una belleza interior, que tu posees. ¿ Si no hay belleza interior; de
que sirve la belleza ?

Mario Beer-Sheva

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