miércoles, 4 de septiembre de 2024

DE YNET

 UNA HUELGA NO TRAERA DE REGRESO A LOS REHENES, PERO DAÑARA A ISRAEL

No importa lo que el líder de Hamas, Yahya Sinwar hacecada acto monstruoso e inhumanoel público de Israel demanda que le sean dados más incentivos para que endurezca sus posiciones.

Por Yair Kraus
Septiembre 1, 2024
TRADUCIDA POR Marcela Lubczanski


Parece que Yahya Sinwar no podría haber soñado tal éxito: la ejecución de los rehenes con disparos en sus cabezas lleva a una economía israelí paralizada y enojo público hacia el gobierno, mientras él surge indemne.

No importa lo que él hagacada acto monstruoso e inhumanoel público de Israel demanda que le sean dados más incentivos para endurecer sus posiciones. Desde enero, él ha debilitado sistemáticamente toda oportunidad para un acuerdo, los detalles totales del cual nunca han sido divulgados al público, el que parece tan ansioso por rendirse ante él.

En las profundidades de la tierra, en los túneles del terror donde él tiene a nuestros hijos e hijas, Sinwar sabe que ellos son su boleto de lotería y no renunciará a ellos. Una vez más, él divide a la sociedad israelí y se las arregla para fragmentarla a través de negociaciones inútiles por una parte pequeña de los rehenes que él podría, ostensiblemente, liberar.

¿Tiene él ahora razón, después de observar las transmisiones de noticias y las declaraciones de políticos de la oposición y de Arnon Bar-David, líder de Histadrut, para cambiar su enfoque? ¿Es esto lo que agrietará su cruel corazón y provocará que él se doble y regrese a los rehenes? Cualquiera que lo crea es ingenuo; su odio a Netanyahu y al gobierno lo ciega a cualquier posibilidad de reconsideración, y es profundamente entristecedor.

Es asombroso que ni Nasrallah ni siquiera Sinwar se las han arreglado para interrumpir el Aeropuerto Ben Gurion por más de algunas horas. Incluso en la "guerra de tres horas" de la semana pasada, ellos no pudieron lograr lo que Arnon Bar-David de la Histadrut les proporcionó a cambio de algunas balas más en las cabezas de nuestros rehenes. El enojo correcto y justo de todos nosotros no está siendo dirigido por el Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos hacia Sinwar, tampoco hay una demanda para que el gobierno le cobre un precio a él y a los terroristas encarcelados en Israel. Ni siquiera hay un llamado a detener la ayuda incesante alimentaria, en combustible y equipo para Hamas en Gaza, donde están siendo retenidos nuestros hijos e hijas.

La crítica al gobierno es legítima. El enojo y frustración por la pérdida de estrategia y dirección son palpables. Durante cerca de un año, hemos enfrentado un liderazgo dirigido por el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el Ministro de Defensa Yoav Gallant, quienes han sido incapaces de esbozar claramente los objetivos de la guerra más allá de declaraciones anticuadas que perdieron su valor hace meses.

Los dos líderes están atrapados en la indecisión, incapaces de tomar decisiones audaces o enfrentar al público con valentía y honestidad para presentar los varios costos y aclarar las demandas de Hamas y sus consecuencias. ¿Qué propuestas prácticas, tácticas y estratégicas intentan ellos traer?

En ausencia de tales propuestas y frenta a tan vasto vacío, la frustración y desconfianza crían figuras políticas como Bar-David y sus aliados que explotan la oportunidad para batallas políticas a costa de los rehenes. Aun si su preocupación por los rehenes es genuina, sus acciones son destructivas y peligrosas para las vidas de los rehenes y la sociedad israelí.

Esta crisis no se limita a los opositores a Netanyahu. Es indudablemente alimentada y sostenida casi diariamente por algunos ministros del gobierno que disfrutan de agregar combustible a la desintegración israelí. En tal momento, hay incontables razones para oponerse al gobiernoviendo la devastación del norte y la pérdida de esperanza y futuro allí, contra un telón de fondo de sistemas de rehabilitación imaginarios que fallan en reconstruir apropiadamente la infraestructura de la regiónllamando a la protesta y demandas de cambio.
Pero los rehenes no deberían ser utilizados como una herramienta para esto. Y ciertamente, presionar al gobierno para que capitule ante cualquier trato a cualquier costo, sólo por algunos de ellos, no traerá a los rehenes de regreso vivos.

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