lunes, 28 de julio de 2025

DEL YESHIVA WORLD

 LOS ESPIAS DE ISRAEL HAN ESTADO INSERTOS EN IRAN AL MENOS DESDE EL AÑO 2010





Los espías israelíes se habían infiltrado profundo dentro de los programas nuclear y de misiles de Irán mucho antes de iniciar los ataques recientes, conduciendo años de vigilancia encubierta y reuniendo información detallada contra la infraestructura de armas de Teherán—la cual se encontró ser mucho más avanzada y ampliamente extendida de lo que se creía previamente.
De acuerdo con documentos de inteligencia filtrados obtenidos por The Times y compartidos con aliados occidentales incluidos EE.UU. y Reino Unido, el Mossad y otras ramas de la inteligencia militar israelí concluyeron que el desarrollo nuclear de Irán se extendía mucho más allá de las plantas conocidas en Fordow, Natanz, e Isfahan. Sus conclusiones sugirieron una red vasta y avanzando rápidamente de sitios de producción de armas.
Una fuente de inteligencia contó a The Times que los agentes israelíes habían mantenido una presencia en el terreno en múltiples lugares clave durante años, con cada lugar teniendo "botas en el terreno de antemano.” Los preparativos para la acción militar empezaron según se informa tan temprano como en el año 2010, en respuesta a la información indicando una aceleración significativa en las ambiciones nucleares de Irán.
La operación militar de Israel en Irán atacó tres plantas de producción de centrifugadoras en Teherán e Isfahan—todas las cuales fueron supuestamente destruidas—tanto como siete blancos clave dentro del sitio de enriquecimiento de Natanz. Los espías habían mapeado secciones sobre el terreno y bajo tierra de la instalación, identificando sistemas de tuberías, equipo de solidificación de uranio, y sistemas de ventilación. Ataques adicionales golpearon la infraestructura eléctrica de Natanz, un edificio de investigación y desarrollo, la estación transformadora, la estructura generadora para respaldar la red eléctrica, y la infraestructura de enfriamiento.
Más allá de Natanz, los espías israelíes también infiltraron, atacaron y destruyeron el sitio de Isfahan, los laboratorios de Nur y Mogdeh, la instalación militar Shariati, y un hangar en Shahid Meisami donde se desarrollaban explosivos plásticos para pruebas nucleares. Muchas de estas instalaciones operaban bajo SPND, una organización militar iraní dirigida por el físico nuclear Mohsen Fakhrizadeh, quien fuera eliminado en el 2020—presuntamente por Israel—utilizando una ametralladora a control remoto.
Los documentos también revelaron que Israel había penetrado el cuartel general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y atacó sitios nucleares adicionales tales como Sanjarian, que estuvo involucrado supuestamente en desarrollo de componentes de armas nucleares. Para finales del 2024, la inteligencia israelí evaluó que Irán había hecho la transición de la investigación nuclear a la conversión en arma a gran escala, incluyendo sistemas explosivos avanzados y dispositivos activados por radiación—con el potencial para ensamblar una bomba “al cabo de semanas.”
La extensión y precisión de estas operaciones sugieren esfuerzos de inteligencia a largo plazo todavía en curso. “Tú sabes que ellos tienen muchachos que entran allí después del ataque, y ellos dijeron que fue eliminación total," dijo Trump en una cumbre de la OTAN en La Haya, dando a entender que los agentes israelíes siguen activos dentro de Irán.
La evidencia de la infiltración profunda de Israel se remonta a al menos el año 2010, cuando un científico nuclear iraní fue asesinado a plena luz del día. Desde entonces, cuatro científicos más han sido eliminados. Más recientemente, el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, fue eliminado en Teherán, donde el Mossad contrató según se informa a personal de seguridad iraní para plantar explosivos en una casa de huéspedes.
Los documentos filtrados también revelaron el objetivo de Irán de producir hasta 1,000 misiles tierra-tierra de largo alcance por año, con el objetivo de acumular 8,000. En el inicio de la guerra, se creía que Irán tenía entre 2,000 y 2,500 misiles balísticos.
Los agentes israelíes habían identificado y visitado casi toda planta relacionada con misiles atacada durante los ataques recientes, los que incluyeron tanto la infraestructura militar como civil. Uno de los sitios claves, Muad Tarkivi Noyad en Rasht—vinculado con la Organización de la Industria Aeroespacial Iraní—fabricaba fibra de carbono esencial para la producción de misiles y fue destruido por bombas israelíes.
Docenas de lugares fueron golpeados durante la guerra, incluyendo el complejo militar Parchin al sudeste de Teherán, tanto como centros responsables por la guía, navegación, sistemas de control, y fabricación de ojivas y motores de misiles. La magnitud de estos ataques expuso una red militar-industrial vasta e intrincada que se había estado gestando durante décadas.
La intensidad de las operaciones de Israel ha elevado la paranoia dentro de Irán, donde cientos de personas han sido arrestadas en los últimos días. Luego de la eliminación de Haniyeh, el CGRI lanzó una agresiva represión interna, arrestando a docenas de individuos bajo sospechas de espionaje. Esa sospecha fue reforzada cuando el Mossad subió una advertencia en X el viernes aconsejando a los iraníes evitar a los funcionarios y vehículos del CGRI.
Las tácticas de reclutamiento del Mossad siguen estando bajo estricta confidencialidad, pero el alcance de la cobertura de la agencia ha inspirado dramatizaciones tales como la popular serie de espías Tehran. Una de sus operaciones más audaces llegaron en el año 2018, cuando agentes del Mossad extrajeron el archivo nuclear secreto de Irán de una bodega segura—pruebas utilizadas después para persuadir a Trump de abandonar el acuerdo nuclear del 2015.

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