PORTAVOZ EN ARABE DEL EJERCITO ISRAELI.
*Avihai Edrei:*
El 7 de octubre, gritaron de alegría, clamaron por sangre y consideraron que la masacre era heroísmo.
Aplaudieron los cuerpos y recibieron el fuego y la masacre como si la sangre fuera agua y los cuerpos, joyas de la victoria.
La realidad los golpeó, y la destrucción que los rodeaba no distinguía entre partidarios y oponentes.
Comprendieron que lo que vitoreaban era una puerta al infierno, que ellos mismos abrieron y que los engulló.
No hay nadie entre ellos que se atreva a repetir las consignas ni a mirar a las víctimas a los ojos.
Hoy intentan lavarse las manos de la sangre... pero no hay agua que limpie el terror, la vergüenza y la desgracia.

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