lunes, 25 de agosto de 2025

 Wilhelm Krützfeld WILHELM KRUTZFELD: EL POLICÍA DE BERLÍN QUE OBEDECIÓ A SU CONCIENCIA Y SALVÓ A LA SINAGOGA DE LAS LLAMAS.

La noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938 tanto en Berlín como en todo el Reich alemán, fue un verdadero infierno.
Los militantes de las SA, el Partido NaZi y las Juventudes Hitlerianas desataron un pogromo(persecucion violenta) contra los judíos, de una ferocidad sin precedentes: destruyeron tiendas, golpearon salvajemente y mataron a hombres, mujeres y ancianos después de sacarlos de sus casas e incendiar las sinagogas de la ciudad, con la mayoría de la población mirando con indiferencia esta ola de violencia.
Las llamas también se extendían a la Nueva Sinagoga en Oranienburger Straße, cuando repentinamente sucedió algo inesperado.
Un policía bastante mayor de edad se paró frente a los hombres de SA apuntándoles con su arma y alejándolos de allí.
En ese momento llamó a los bomberos y les dio la orden de apagar las llamas, a pesar de que había habido una directiva en sentido contrario.
Ese hombre se llamaba Wilhelm Krützfeld y hoy lo definiríamos como un "sirviente del Estado".
Había formado parte del ejército alemán bajo el Kaiser Guillermo II y había dirigido distritos de policía en Berlín, tanto en la República de Weimar como bajo el régimen naz/i.
Esa noche, Wilhelm demostró que su humanidad estaba por encima de las órdenes que venían de arriba.
En ese momento, su imperativo fue detener el horror, incluso arriesgándose personalmente.
Al día siguiente fue severamente reprendido por su conducta por sus superiores; su hijo contó haberlo visto regresar a casa esa noche con el rostro gris y pálido como un trapo.
Sin embargo, y a pesar de todo, Wilhelm mantuvo la espalda recta, y en los años siguientes advirtió en varias ocasiones a sus vecinos judíos para evitar su arresto. Una placa al lado de la Sinagoga recuerda a Wilhelm Krützfeld (1880 - 1953) y su valiente acción.
Si hoy podemos seguir admirando en Berlín este edificio, de gran valor arquitectónico y espiritual, es gracias a él.
La espléndida cúpula dorada de la Sinagoga de la Oranienburger Straße es uno de los símbolos de Berlín y fue salvada por un hombre que en los años más oscuros del nacionalsocialismo supo obedecer a su conciencia y decir un fuerte no!
Ugo Rosenberg
Israele, Amore Mio2

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