GAZA: ¿POR QUE LA DEMORA?
Diciembre 26, 2025
Por Neville Teller
El 30 de septiembre, el día después que fuera iniciado el plan de cese de fuego para Gaza del Presidente Trump, un informe en el National – el diario en idioma inglés publicado en los Emiratos Arabes Unidos – describió el plan como “trampa explosiva” porque “cada disposición en el plan está ligada en cierto modo a otras disposiciones.” Esa observación es bastante cierta, pero el plan de 20 puntos encarna una debilidad adicional – la omisión de un calendario para completar cada una de las tres etapas previstas.
La interdependencia entre las distintas disposiciones del plan, junto con la falta de una fecha de expiración clara para el logro de cada etapa, han resultado en que su progreso sea demorado a ritmo de caracol.
En virtud del plan, la primera fase requería un cese de hostilidades y luego, durante las siguientes 72 horas, la liberación por parte de Hamas de todos los rehenes vivos junto con los restos de los asesinados. Mientras tanto, Israel liberaría presos palestinos, la ayuda y alivio fluirían dentro de Gaza bajo supervisión internacional, y la mayoría de las tropas de las FDI se retirarían a una "línea amarilla" acordada.
Esta línea amarilla se refiere a una demarcación limítrofe no física, trazada sobre un mapa de la región, marcando la fase inicial de la retirada parcial de Israel de partes del enclave. Esta línea divide Gaza en dos zonas aproximadamente iguales – Hamas al oeste; las FDI al este. En algunas áreas las fuerzas israelíes han marcado la línea con bloques amarillos de concreto, pero como los bloques no se alinean de forma precisa con la demarcación acordada, reina un cierto monto de confusión en el terreno.
Lamentablemente, sin un requerimiento incorporado para completar las distintas etapas de la fase uno dentro de un período dado, o sanciones contra el incumplimiento, el plan como un todo simplemente ha perdido ímpetu. Tampoco hay algún incentivo ya sea para que Hamas o el gobierno israelí remedien la situación. Ambos están usando la ambigüedad sobre estas condiciones para preservar la influencia antes de las conversaciones en la etapa dos, donde las disputas centrales por el desarme de Hamas, el gobierno interino de Gaza, el despliegue de una fuerza armada internacional, y más retirada de las FDI sean presentadas.
Hamas decidió mantener su fuerza de negociación retrasando la liberación de los rehenes asesinados por varias semanas. Todavía retiene los restos de Ran Gvili, el oficial de policía israelí que según se informa eliminó a 14 terroristas antes de ser asesinado y que su cuerpo fuera llevado a Gaza. Mientras lo hace, la etapa uno del cese del fuego no es completada.
Al mismo tiempo, Hamas continúa contando al mundo sobre ls muertes de civiles – “civiles” o “mujeres y niños” es como ellos clasifican a los muertos en Gaza, no enumerando nunca las muertes de combatientes como tales. Los combatientes de 17 años de edad o menos, son clasificados como niños. Israel, por su parte, continúa informando diariamente los enfrentamientos con Hamas. La eliminación selectiva del líder de alto rango de Hamas, Ra'ad Sa'ad, el 13 de diciembre, aumentó la ira de Trump, pero en el evento que hizo, no lo disuadió de declarar el 17 de diciembre que, después de 3,000 años, él había traído paz al Medio Oriente.
Mientras tanto están surgiendo dificultades que amenazan el éxito de las etapas posteriores del plan.
La fase dos prevé la creación de un consejo independiente de tecnócratas palestinos para dirigir los asuntos cotidianos de Gaza bajo supervisión internacional. También prevé la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización conformada por soldados estadounidenses, árabes y europeos para supervisar la desmilitarización y mantener la seguridad.
Para empezar, hasta ahora muchos países a los que se les pidió contribuir con tropas o soldados han fallado en responder o están dudando, citando preocupaciones acerca de un mandato poco claro, o el riesgo de enfrentamientos con combatientes de Hamas.
El 29 de noviembre, el Washington Post informó que Azerbaiyán, el que había estado entre los países que se esperaba contribuyan con tropas, ahora está atando cualquier participación a un alto completo en el combate y un mandato claro. Indonesia, que anteriormente había indicado que podía proporcionar hasta 20,000 fuerzas de mantenimiento de paz, ha aclarado que esta cifra representaba la capacidad general en lugar de un compromiso firme, y ahora está considerando una contribución inicial bastante reducida.
Mientras tanto, a pesar que la fuerza es descripta diplomáticamente como "liderada por los árabes," a la fecha ni un solo gobierno árabe ha comprometido formalmente tropas. Varios países árabes mencionados previamente como potenciales contribuyentes, incluidos los E.A.U. y Arabia Saudita, o se han negado o expresaron creciente reticencia a desplegar fuerzas, citando sensibilidades políticas. Incluso para los estados inclinados a ganarse el favor de la administración estadounidense, informa el Post, quedan muchas incertidumbres, incluida la cuestión espinosa de cómo la fuerza pasaría a desarmar a Hamas, el cual ha enviado señales confusas acerca de su voluntad de desarmarse.
Estados Unidos "quiere que la fuerza internacional de estabilización entre en Gaza,” dijo un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Indonesia, "y restaure la "ley y el orden", y desarme cualquier resistencia. Entonces ese es el problema. Nadie quiere hacer eso."
Entonces, aunque el plan de cese del fuego de Trump tiene amplio respaldo regional e internacional, especialmente de los mediadores Catar, Egipto y Turquía, sus perspectivas a largo plazo siguen siendo inciertas. La situación no fue mejorada por los resultados decepcionantes y no concluyentes de la gran conferencia de planificación dirigida por EE.UU., celebrada el 16 de diciembre bajo los auspicios del Comando Central de EE.UU., sobre la Fuerza Internacional de Estabilización para la Gaza de posguerra. Más de 25 naciones estuvieron representadas, pero terminó sin decisiones firmes sobre el mandato de la fuerza o promesas concretas de tropas. Además de esa cuestión, muchos de los componentes más controvertidos o sensibles de la fase dos, incluidos el desarme de Hamas, el gobierno de transición, el estátus futuro de Gaza y las cuestiones políticas palestinas más generales, también quedan irresueltos y contenciosos.
Si nunca se despliega la fuerza internacional, o se despliega en una forma limitada e ineficaz, hay un peligro real que el cese del fuego se vuelva un "conflicto congelado" — y Gaza sea sometida a un estancamiento prolongado, un regreso a la “inestabilidad gestionada” que marcó el período anterior al 7 de octubre. La historia ya ha demostrado a lo que lleva finalmente la situación.
Si Hamas se rehúsa o demora el desarme, o si Israel no está dispuesta a retirarse totalmente, seguirán los problemas estructurales subyacentes – el vacío en el gobierno y la seguridad, y la crisis humanitaria – y la tregua podría colapsar. En esas circunstancias, el cese del fuego puede sólo dilatar, no terminar, el conflicto.
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