Así es como Israel se protege y defiende a la explosión de antijudaísmo actual.
Así enseña los dientes a cuantos creen puede ser posible su destrucción y desaparición como Estado judío.
Así demuestra que ningún israelí es ajeno a las amenazas de vecinos y occidentales.
Asi les aguarda TODA la población israelí y así les va a encontrar de frente.
No es una amenaza, es un aviso y cualquiera que ponga en duda su existencia, se lo deberá pensar mucho antes de dar pasos en falso.
Así están los tiempos. Se pretenden acciones diplomáticas, medidas de coacción, presiones, acusaciones de todo pelaje, amenazas veladas o directas. Se ha llegado a un momento donde las palabras ya no sirven, solo la demostración de fuerza y advertencia severa a cuantos se atrevan a ir directamente al enfrentamiento. Se ha llegado y llevado la situación a un punto de total desencuentro, punto donde las ideas y las buenas intenciones sirven de poco. La diplomacia está siendo un fracaso absoluto. La demonizacion absurda de un Estado que tan solo se defiende de sus más encarnizados y neuróticos enemigos, es la palanca que activa la autodefensa de Israel ante las infames oleadas que hablan de paz pero esconden otras intenciones. El drama de Israel con el resto del mundo consiste en negar su derecho a existir en lo que fue su propia casa por milenios, rechazar su identidad, su fé, sus hábitos y tradiciones, y precisamente por aquellos que en principio deberían considerarse deudores por la historia, los cristianos y lo dice esto un cristiano evangélico que comprueba su soledad junto a otros evangélicos que como él, yo, sostenemos lo mismo. Puede llegar un momento en el que tristemente, solo hablen las armas y se està empujando a ese momento al judío, sea israelí o viva donde viva, si esto se hace realidad, nadie lo desea, está es la imagen que mejor puede ilustrar el escenario donde el drama se dirima y con ello, el dolor general, porque doblegar a éste pueblo puede ser una equivocación de proporciones no conocidas.
Así, con esta imagen, hay que presentar el escenario que entre todos se pretende y que nadie crea se podrá librar de las consecuencias.
Que Dios tenga misericordia de todos, porque falta hará. Efectos colaterales, todos. Culpables, todos.

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