martes, 26 de agosto de 2025

DEL JPOST

 CHARLES KUSHNER ES UN ALIADO REFRESCANTE PARA ISRAEL EN PARIS- ANALISIS

El embajador de EE.UU. ante Francia, Charles Kushner, criticó la postura de Macron sobre Palestina, vinculándola al creciente antisemitismo en Francia. El gobierno francés protestó velozmente por sus comentarios.

US ambassador to France, Charles Kushner.
Embajador de EE.UU. ante Francia, Charles Kushner.
(foto crédito: DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EE.UU.)

El embajador estadounidense Mike Huckabee ya no es más el único enviado estadounidense al que los israelíes aprecian por su defensa del estado judío. A partir del lunes, sumen al embajador de Estados Unidos de América ante Francia, Charles Kushner, a esa lista.
El domingo, Kushner publicó una carta en The Wall Street Journal dirigida al presidente francés Emmanuel Macron en la cual criticó lo que él describió como la ineficacia de Francia en abordar el antisemitismo que corre rampante en sus calles. El vinculó el anuncio reciente de Macron que tiene intención de reconocer un estado palestino con un salto alarmante en los incidentes antisemitas a lo largo de Francia.
“En el 81º aniversario de la Liberación de París por parte de los aliados, que puso fin a la deportación de los judíos desde suelo francés, escribo por la preocupación profunda por el aumento drástico del antisemitismo en Francia y la falta de acción suficiente por parte de su gobierno para confrontarlo," escribió Kushner, agregando que tanto él como el Presidente Donald Trump tienen hijos judíos y comparten nietos judíos.
“Las declaraciones públicas arengando a Israel y los gestos hacia el reconocimiento de un estado palestino envalentonan a los extremistas, alimentan la violencia, y ponen en peligro la vida judía en Francia,” escribió él. “En el mundo de hoy, el antisionismo es antisemitismo – simple y llano.”
Los franceses no estuvieron complacidos. El lunes, en una rara reprimenda pública, el Ministerio del Exterior francés convocó a Kushner para protestar por sus comentarios.
Una declaración del ministerio dijo: “Francia refuta firmemente estas últimas acusaciones,” llamando "inaceptables" a los comentarios del embajador. El ministerio explicó que en virtud de la Convención de Viena de 1961, los embajadores no tienen permitido interferir en los asuntos internos de un país.
Qué lindura. Como si los embajadores de Francia no interfirieran normalmente en los asuntos internos de Israel.
Consideren esto: En el año 2017, la entonces embajadora Hélène Le Gal condenó enérgicamente un proyecto de ley aprobado por la Knesset legalizando retroactivamente 4,000 casas construidas en tierra palestina de propiedad privada en el Area C. Ella declaró que la tierra estaba en la Margen Occidental y por lo tanto fuera de la competencia de la Knesset.
O esto: En el año 2020, el Embajador Eric Danon dijo en una entrevista que “hay violaciones del derecho internacional de diferenes grados de seriedad, y una anexión del Valle del Jordán y los asentamientos sería considerada una seria.” ¿Eso no es “interferencia” en los asuntos internos de Israel?
Y ustedes ni siquiera tienen que ir tan lejos. Precisamente la semana pasada, el Embajador Frédéric Journès dijo que la conducción de la guerra en Gaza por parte de Israel estaba alimentando el antisemitismo dando una oportunidad a los "antisemitas reales" – un ejemplo de un embajador en funciones atribuyendo abiertamente consecuencias más amplias a la política militar interna de Israel.
En esa misma entrevista, Journès advirtió a Israel en contra de cerrar el Consulado de Francia en Jerusalén. Esa medida estaba supuestamente siendo considerada como una respuesta a la iniciativa de Macron del reconocimiento del estado palestino.
Surge un patrón: La regla de oro – No hagas a otros lo que encontrarías odioso – no parece aplicarse a los franceses. O, más precisamente, ellos no creen que debería aplicarse a ellos.
Kushner, en su posición durante apenas más de un mes, piensa diferente. El no tiene ningún reparo en reprender a Francia – tan rápida en juzgar a Israel – por sus propias deficiencias.
No tardó mucho en dejar su marca, irritando tanto a los franceses que ellos lo convocaron, empleando una herramienta diplomática de disgusto que París no había utilizado contra un enviado estadounidense desde el año 2015, cuando la Embajadora Jane Hartley fue convocada por un escándalo de espionaje de la NSA.
En el año 2021, Francia fue aún más lejos, llamando a consultas a su embajadora en Washington durante cinco días después que el pacto defensivo AUKUS frustró un acuerdo multimillonario en dólares de submarinos franceses en favor de un acuerdo entre EE.UU.-Gran Bretaña-Australia.
Al parecer, a los franceses no les importa cuando su buey está dando la cornada, pero no pueden soportar cuando su propio buey es el que está siendo corneado.
De forma reveladora, la carta de Kushner reiteró mucho de lo que el Primer Ministro Benjamin Netanyahu escribió a Macron apenas una semana antes. Netanyahu ha sido amigo con Kushner, el padre de Jared, durante años, y de acuerdo con un informe del año 2017 en el New York Times, incluso desplazó a Jared de su habitación al sótano cuando se quedó una noche en la casa de los Kushners en New Jersey hace muchos años.
Netanyahu escribió a Macron, expresando su “preocupación con el aumento alarmante del antisemitismo en Francia y la falta de acción decisiva por parte de su gobierno para confrontarlo."
Como Kushner, Netanyahu también escribió que el pedido de un estado palestino “echa combustible sobre el incendio antisemita” y “envalentona a los que amenazan a los judíos franceses y alienta el odio al judío que ahora está acosando sus calles.”
Tanto Netanyahu como Kushner compararon la posición de Macron con las medidas que ha tomado Trump para combatir el antisemitismo en Estados Unidos de América.
El gobierno francés afirma que el reconocimiento palestino causa antisemitismo incrementado
El Palacio del Eliseo respondió firmemente, diciendo que la “afirmación que la decisión de Francia de reconocer un estado palestino tan pronto como en septiembre es la causa del aumento en la violencia antisemita en Francia es incorrecta, indignante, y no pasará sin respuesta.”
Sin respuesta, aquí, es un término clave.
Los franceses se reservan el derecho de responder a todos, pero cuando sus propias acciones provocan una reacción – cuando sus propias acciones provocan una “respuesta” – ellos reaccionan con indignación desmedida.
El incidente de Kushner no es un conflicto diplomático aislado; es uno más irritante en una relación ya tensa entre Estados Unidos y Francia. Disputas comerciales, el impulso de Macron por la autonomía estratégica europea, las discrepancias por la política climática, las fuerzas de mantenimiento de paz de la ONU en Líbano, y los enfoques diferentes hacia Ucrania han tensado los lazos que siguen siendo fuertes en su núcleo pero cada vez más tensos en la práctica.
Este episodio no hará descarrilar las relaciones ancladas en la historia e intereses compartidos. Pero sí muestra cuán susceptible puede ser París cuando el mismo escrutinio que dirige tan libremente al exterior se vuelve contra sí misma. La respuesta francesa a la crítica de Kushner ilustra que la reprimenda más efectiva puede ser reflejar el propio lenguaje de crítica moral de un país contra él.
Hubo algo refrescante en el candor de Kushner, y – para Israel – algo tranquilizante al saber que tiene un aliado en París dispuesto a vincular los gestos contra Israel con el antisemitismo que se está desarrollando en las calles francesas.
Eso hace de Kushner no sólo otro enviado estadounidense en el exterior, sino una voz inesperada en París dispuesta a decir lo que Jerusalén ha creído durante mucho tiempo.

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