domingo, 3 de agosto de 2025

Del Washington Free Beacon

 UNA CONFERENCIA SOBRE LA SOLUCION DE DOS ESTADOS SIN NINGUNA SOLUCION A LA VISTA


Por Mike Watson
Agosto 2, 2025

Representantes de docenas de países llegaron a la Ciudad de New York esta semana para una conferencia acerca de la solución de dos estados liderada por Francia y Arabia Saudita. "Debemos garantizar que ésta no se vuelva otro ejercicio de discurso bien intencionada," informó a los delegados reunidos el secretario-general de la ONU, António Guterres.
"Esta" se refería a la conferencia en lugar de a la solución de dos estados, pero en cualquier caso, las aspiraciones de Guterres no resistirán. Como muchos de los otros intentos de solución de dos estados, esta conferencia reunió a un grupo de funcionarios internacionales para intimidar a Israel. Pero no producirá mucho de valor porque no toma seriamente las aspiraciones de la gente que reside en la Margen Occidental y Gaza. El único estado que pueden obtener es uno que no quieren, así que el derramamiento de sangre continuará.
Gran Bretaña y Francia generaron la mayoría de los titulares en esta conferencia. Emmanuel Macron dijo justo antes que comience, que Francia reconocerá oficialmente a "Palestina" en septiembre. Esta semana, Sir Keir Starmer amenazó con seguir el ejemplo de Macron a menos que Israel detenga su campaña contra Hamas en Gaza. Mark Carney, de Canadá, hizo lo mismo el miércoles, a la espera que los palestinos tomen algunas medidas.
Donald Trump no quedó impresionado. El señaló, "lo que diga [Macron] no importa" en el terreno y rechazó la campaña para presionar a Israel, ya que "si ustedes hacen eso, realmente están recompensando a Hamas. Y yo no voy a hacer eso."
El presidente tiene razón acerca de la ineptitud estratégica de los europeos. El fallecido líder en Gaza de Hamas, Yahya Sinwar, dijo a sus lugartenientes que él inició el ataque del 7 de octubre para detener el "acuerdo de normalización saudita-sionista" que "abriría la puerta para que la mayoría de los países árabes e islámicos sigan el mismo camino." El tuvo éxito, y la conferencia concedió a Hamas una notable victoria propagandística. En Londres, Ottawa, y París, el terrorismo funciona.
Los europeos bien intencionados rebaten que su plan es el único camino para, en el largo plazo, detener el terrorismo contra Israel. En su visión, la mayoría de los palestinos sólo quieren un estado reconocido internacionalmente. El obstáculo principal está en Israel, donde una combinación de racismo anti-árabe, estupidez, y paranoia—reforzados por un temor legítimo al terrorismo—crea una cultura política que no puede aceptar estas reivindicaciones legítimas.
La guerra interminable es el resultado fácilmente previsible. La única forma que ellos ven para quebrar el estancamiento es presionar a Israel para que acepte el estado palestino, el cual finalmente redundará en su beneficio satisfaciendo a los palestinos y poniendo fin al combate.
Ellos también se sienten en cierta forma responsables por el conflicto y por lo tanto por terminarlo. Ellos piensan que Israel existe debido a la resolución de la Asamblea General de la ONU de 1947 de particionar el Mandato para Palestina del imperio británico, y entonces las naciones votantes deberían unirse y crear "Palestina."
Una comparación rápida de los movimientos nacionales rivales muestra por qué esto no funcionará. David Ben-Gurion y los sionistas estaban dispuestos a aceptar casi cualquier acuerdo que les ofreciera un estado, porque ellos priorizaban tener uno. Incluso antes que los británicos partieran, ellos crearon las instituciones necesarias para gobernar Israel y defenderla de los ataques árabes. Los judíos hicieron su estado—ellos no demandaron que alguien más se los entregara.
En lugar de construir un estado, los árabes palestinos basaron su identidad nacional en la resistencia al Sionismo. De forma acorde, ellos han rechazado toda oferta de arreglar su disputa con los judíos.
Esto no ha funcionado bien para ellos: Sus vecinos árabes los ocuparon después de 1947, entonces Israel se instaló después de la Guerra de los Seis Días. Ningún proyecto de construcción nacional pudo empezar en serio hasta después de los Acuerdos de Oslo de 1993, y durante las últimas tres décadas, la Autoridad Palestina ha fracasado. No puede someter a Hamas, y aparte de los distritos electorales favorecidos a quienes les distribuye la ayuda internacional, ha mejorado la suerte de pocos palestinos.
El acuerdo de paz que está sobre la mesa se sigue poniendo peor, también. Porque los israelíes no pueden confiar en ellos y son lo suficientemente fuertes como para vetar ciertos resultados, los palestinos pueden sólo esperar razonablemente recibir un estado pequeño bifurcado y desmilitarizado que sólo controle parcialmente sus propias fronteras y espacio aéreo. Y sus límites se empequeñecen con cada nueva oferta.
Esto no es un gran cambio respecto a como están las cosas hoy, y pocos palestinos piensan que vale la pena cualquier concesión significativa. Los que lo hacen es improbable que superen las expectativas si firman un acuerdo con Israel. Los otros se contentan con avivar la violencia, provocando un contraataque israelí, y utilizando el sufrimiento resultante para campañas propagandísticas contra los judíos. Esto no hace nada por mejorar las vidas de los residentes de la Margen Occidental y Gaza, pero ese es el punto.
Los amigos occidentales de los palestinos—al menos los que tienen buenas intenciones—deberían ayudarlos a desarrollar una visión positiva para su sociedad en lugar de alentarlos a viajar más por este camino. Podemos ver el punto final: los palestinos cometiendo actos demoníacos contra israelíes inocentes, y Gaza en ruinas.

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