EL JUEGO OCULTO DE MACRON: VOLVERSE CONTRA ISRAEL ANIMADO POR LA CRECIENTE INFLUENCIA POLITICA DE LOS MUSULMANES FRANCESES
El presidente francés no puede candidatearse nuevamente en el 2027 y tendrá que esperar hasta el año 2032 para intentar su verdadero objetivo — un tercer mandato.
Por Michel Gurfinkiel
Agosto 29, 2025
De acuerdo con la última encuesta Elabe/Les Echos, sólo el 21% de los franceses — uno de cada cinco ciudadanos — dicen que ellos confían en el Presidente Emmanuel Macron, en general, y el 73% dice que no lo hacen. Más destacablemente, sólo el 41% de los franceses que votaron por él en la elección presidencial del 2022 dicen que todavía confían en él, y el 54% dice que no confían más en él.
De igual manera, el 62% de los franceses — de acuerdo con una encuesta más reciente de CSA — no confía en el presidente en lo que respecta a frenar una ola creciente de antisemitismo, a pesar de sus protestas en contrario.
Monsieur Macron se indigná cuando tanto el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, como el embajador estadounidense ante Francia, Charles Kushner, cuestionaron públicamente su posición en este tema hace algunos días.
Parece que seis de cada diez ciudadanos franceses se ponen del lado del primer ministro israelí y del enviado de Estados Unidos en lugar del de su propio presidente en este tema. "Confianza" es una palabra clave aquí. Los franceses no son tan absurdamente realistas como para esperar que su presidente tenga éxito en todos sus esfuerzos. Pero el historial del gobierno actual — ahora en su octavo año — sigue empeorando.
En el 2024, Francia se clasificará 24ª en producto bruto interno per cápita, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Eso está debajo del 11º lugar en la década de 1990 y del 19º en el 2017, el año en que fue electo por primera vez Monsieur Macron. La deuda pública ha trepado a alrededor del 113% del PBI en el 2024, colocando a Francia tercera en la Unión Europea detrás de Grecia e Italia. La inseguridad es rampante: Los ataques serios aumentaron a 628.3 cada 100,000 habitantes en el 2023 de 396.5 cada 100,000 habitantes informado en el 2017, de acuerdo con estadísticas de las Naciones Unidas.
La inmigración se ha salido de control, llevando al 61% de los franceses a creer que un "gran reemplazo" por parte de inmigrantes no europeos está en marcha. La escena política se ha sumido en el caos tras la disolución imprudente del 2024 y la elección de una nueva Asamblea Nacional sin mayoría absoluta. Un centrista, François Bayrou, cuarto primer ministro de Macron en menos de dos años, podría no sobrevivir a un voto de no confianza la semana próxima.
Pero sobre todo, lo que los franceses tienen contra el Sr. Macron es su postura y sermoneo casi patológicos, su afirmación de tener razón incluso en el fracaso, y su tendencia a presentarse, aun cuando sus acciones rebosan de oportunismo amateur, como un dechado de sabiduría y virtud. No es exagerado decir que su voz ha sido acallada en la política local.
Pero las cosas son todavía diferentes en temas de asuntos exteriores y defensa nacional — consideradas durante mucho tiempo por la costumbre, si no por la propia letra de la Constitución, como el dominio reservado del presidente. En este frente, el Sr. Macron todavía tiene algunas cartas cruciales que podrían bien asegurar su supervivencia política. Y el tiene cuidado de usarlas al máximo.
En su primera elección como presidente, el Sr. Macron aun no tenía 40 años de edad. Cuando termine su segundo mandato de cinco años, en el 2027, en no tendrá 50 años. Ustedes no pueden esperar que él se retire de la vida pública a una edad tan tierna. Sin embargo, en virtud de una enmienda constitucional aprobada en el 2008 (la cual por cierto contradice la esencia de la constitución semi-monárquica de 1958), el presidente francés ahora tiene prohibido presentarse por más de dos mandatos consecutivos.
Monsieur Macron tendrá así que bajarse por cinco años — o menos, si su sucesor no completa su propio mandato. Sin embargo, él tendrá permitido candidatearse para un tercer mandato a partir de allí. Todo lo que haga ahora el Sr. Macron es calculado con ese regreso en mente. Uno debe admitir que, en este sentido, el presidente muestra bastante intuición y astucia. En particular, él ha comprendido que los dos grupos electorales más firmemente apegados a él hoy — personas jóvenes menores de 24 años e inmigrantes musulmanes — son precisamente los destinados, por el impulso demográfico, a tener mayor peso aun en el futuro.
La encuesta Elabe/Les Echos citada más arriba apunta de hecho a un colapso general en la confianza en el presidente. Sin embargo también destaca un nivel de confianza mucho más fuerte — un 33% — entre los menores de 24 años de edad. Eso sitúa al Sr. Macron apenas seis puntos detrás del político que actualmente goza del nivel más alto de confianza del público, el líder de la Asamblea Nacional, Jordan Bardella.
Para que esta tendencia se sostenga y se solidifique, y a fin de superar a Monsieur Bardella, Monsieur Macron debe alinearse cada vez más estrechamente con las ideologías y fantasías de la Generación Z. Si bien esto puede probar ser difícil de conseguir en casa, él puede impulsar con mayor disposición tales iniciativas en el exterior — desde apoyar a Ucrania a resistir al Estados Unidos del Presidente Trump. Esto puede acentuar su costado tímido, incluso irresponsable, en los ojos de muchos líderes mundiales. Electoralmente, sin embargo, es una inversión astuta.
En cuanto a los votantes musulmanes, ellos tienden a respaldar a los políticos que parecen apoyar los intereses del mundo islámico. En la primera ronda de la elección del 2022, ellos votaron abrumadoramente (69%) por el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, un partidario firme del Sur Global y de la causa árabe palestina; pero en la segunda ronda, enfrentado con la nacionalista Marine Le Pen, ellos se inclinaron más agudamente hacia el Sr. Macron (85%).
El abrupto giro pro-palestino asumido por el presidente durante los últimos dos años — culminando ahora en la decisión de reconocer un "Estado de Palestina" — no sirve a ningún otro propósito más que arrebatar el voto musulmán francés a Monsieur Mélenchon y la extrema izquierda. Es mucho más fácil para Monsieur Macron apoyarse tanto en la Generación Z como en los inmigrantes musulmanes, ya que estos dos electorados se superponen en gran medida. Mientras los musulmanes actualmente conforman apenas un 15% de la población general francesa, ellos representan más del 25% de los menores de 24 años de edad.
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