LAS SANCIONES RESTABLECIDAS IMPACTAN A IRAN
Aplicarlas realmente requerirá un trabajo arduo por parte de políticos, diplomáticos y expertos occidentales.
Por Michael Singh y Richard Nephew
Agosto 29, 2025
Foto: David Gothard
Es volver al futuro en la política hacia Irán. El Reino Unido, Francia y Alemania invocaron la "cláusula de reimposición" del acuerdo nuclear tras años de amenazar con hacerlo frente al desafío nuclear iraní. Esta acción volverá a instaurar para fin de septiembre las resoluciones de sanciones de Naciones Unidas que fueron suspendidas como parte del acuerdo del 2015.
En teoría, esta acción se ve bien. Si todo sale de acuerdo al plan, dará a EE.UU. herramientas poderosas para aislar a Irán por medio del restablecimiento de las sanciones sobre la banca, el transporte marítimo, petróleo y armas iraníes. Pero ese resultado no está garantizado. Garantizarlo requerirá trabajo arduo por parte de la administración Trump, lo cual probablemente enfrentará oposición de Teherán, Beijing y Moscú.
Los europeos están invocando el restablecimiento ahora porque el mecanismo está a punto de expirar en octubre. La medida también llega cuando Irán enfrenta una decisión crucial—si continuar buscando armas nucleares o aceptar la inutilidad de hacerlo y adoptar un enfoque más conciliatorio. La expansión nuclear de Irán desde que Estados Unidos se retiró del acuerdo en el 2018 ha dejado en claro que volver a imponer sanciones es necesario. En el año 2015, los negociadores estadounidenses y europeos asumieron que Irán engañaría en el acuerdo y por lo tanto armaron el proceso para disparar el mecanismo resorte directamente. Pero implementar las sanciones para disuadir las ambiciones nucleares iraníes no será tan directo.
El mecanismo de restablecimiento fue diseñado para el acuerdo nuclear con Irán. Como resultado, su uso es novedoso. Las naciones están acostumbradas a implementar las resoluciones de la ONU, pero pueden estar inseguras acerca de cómo responder al restablecimiento, especialmente cuando Irán, Rusia y China intentan sembrar dudas sobre la legitimidad de la medida. En lugar de asumir simplemente que otras naciones volverán a implementar las sanciones dormidas contra Irán, Estados Unidos y Europa tendrán que tomar la iniciativa. Ellos podrían empezar dirigiendo una campaña diplomática que explique a otros países cómo funciona el mecanismo resorte mientras proporcionan guía y apoyo a los países mientras intentan implementar las sanciones.
Una vez que las sanciones de la ONU estén nuevamente en vigencia, Estados Unidos y sus socios tendrán que monitorear su implementación asesorando a los países acerca de los problemas prácticos asociados con la aplicación de las sanciones, tales como definiciones de tecnología clave y componentes que están sujetos a restricciones. Estados Unidos y los países europeos tendrán que amenazar con penalidades a empresas, bancos y otros proveedores de servicios que violen las sanciones restauradas y requerimientos de control de exportaciones. En el pasado, tales medidas eran rutinariamente parte del mandato de la ONU cuando se imponían sanciones, pero es improbable que ahora eso sea así. Rusia y China probablemente bloquearán cualquier intento por parte de la ONU de empalmar una comisión de sanciones efectivas o un panel de expertos para informar sobre las violaciones. Recaerá sobre Washington y sus socios llenar esos roles y frustrar la evasión de las sanciones.
Los ataques estadounidenses e israelíes de junio contra Irán hacen más importante esta campaña, no menos importante. Debido a que Irán puede estar buscando reconstruir sus programas nuclear y de misiles de los escombros, las sanciones que abordan la proliferación y los controles de exportaciones serán tan importantes hoy como cuando fueron adoptadas por primera vez. Para arrancar rápido con sus esfuerzos de reconstitución, Irán necesita partes, materias primas y ayuda. Los países que se han vuelto más laxos en monitorear estos controles pueden necesitar guía—y un empujoncito—en identificar lo que Irán está tratando de adquirir, detectar los intentos de contrabando e impedirlos.
Estos esfuerzos serán más creíbles si Estados Unidos pone su propia casa en orden. Washington durante mucho tiempo ha mirado hacia otro lado cuando Irán ha incrementado constantemente sus exportaciones petroleras a niveles anteriores a las sanciones. A pesar de su política de "máxima presión" contra Irán en su primer mandato, el Presidente Trump ha sido ambivalente respecto a las sanciones económicas desde que volvió al cargo y en ocasiones incluso ha parecido preparado para ignorar el comercio con Irán en violación de las sanciones estadounidenses. El Sr. Trump tendrá que ser más claro acerca de las expectativas estadounidenses sobre la aplicación de las sanciones y tomar medidas para demostrar su seriedad.
Esto requerirá que Washington tome medidas enérgicas contra el mayor comprador de petróleo iraní—China—y posiblemente ponerse duro con los socios comerciales de Estados Unidos. Los socios regionales de Estados Unidos tales como los Emiratos Arabes Unidos son centros financieros globales y centros de tránsito y han mejorado sus relaciones con Irán en los últimos años. Estados Unidos puede también tener que involucrarse con India, dado su posible rol como proveedor de materia prima o componentes y como un nodo crucial en los corredores de tránsito marítimo regional. Mientras Estados Unidos esté atascado en disputas comerciales con estos países, será más difícil para el Sr. Trump persuadirlos de ayudar a aplicar las sanciones contra Irán. La administración tendrá que sopesar sus prioridades rivales.
Tal vez lo más importante, Estados Unidos tendrá que enfrentar a Rusia y China, los cuales es posible que se opongan a la implementación del restablecimiento y argumenten que los esfuerzos por aplicarla son ilegítimos. La administración Trump ha permitido que Teherán se deslice fuera de la agenda en las discusiones con Moscú y Beijing, ya sea porque otras cuestiones como el comercio y Ucrania lo han desplazado o por la visión errada que los ataques militares de junio resolvieron la cuestión.
La forma en que la administración maneje el restablecimiento será una prueba de su liderazgo global y competencia burocrática. Manejarlo bien requerirá la tarea poco glamorosa de gestiones diplomáticas, monitoreo y aplicación de las sanciones, y la pronta promulgación de sanciones. Si el Sr. Trump quiere que sus logros en Irán duren, esta es una prueba que él debe pasar.
El Sr. Singh es director gerente y el Sr. Nephew es miembro adjunto del Washington Institute for Near East Policy.
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