LOS JUEGOS DE GUERRA VENEZOLANOS DE TRUMP
¿Este despliegue de un buque de guerra estadounidense se está preparando para algo más que combatir a los carteles de la droga en el Caribe?
Por la Junta Editorial
Agosto 29, 2025
El Presidente Trump esta semana envió un crucero de misiles guiados, el USS Lake Erie, y un submarino de ataque rápido, el USS Newport News, humeando hacia el Caribe. Ellos tienen programado arribar la semana próxima cerca de Venezuela, uniéndose supuestamente a tres naves anfibias, tres destructores y otro submarino de ataque en la vecindad.
Esto es poder de fuego serio. Los buques anfibios—el USS San Antonio, Fort Lauderdale e Iwo Jima—trasladan según se informa 4,500 tropas, incluida una unidad expedicionaria de marines de 2,200. La maniobra naval tiene preocupado al dictador venezolano Nicolás Maduro, y él probablemente debiera estarlo.
Desde febrero, el Sr. Trump ha designado a nueve carteles latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras. Dos de ellos son venezolanos, y uno de esos—el Cartel de los Soles—es dirigido por el Sr. Maduro. Se rumorea que una directiva presidencial estadounidense al Pentágono este mes instruyó al ejército utilizar la fuerza contra los carteles. El Secretario de Estado Marco Rubio también envió en marzo un mensaje al Sr. Maduro para que mantenga las manos venezolanas fuera de las aguas ricas en petróleo pertenecientes a la vecina Guyana.
Pero los ataques estadounidenses discretos contra los laboratorios de drogas en la selva venezolana no requieren tanto equipo, y ninguno aumentaría la disuasión para defender a Guyana. Lo que sí podría requerir tantos activos militares estadounidenses de alto valor, por otra parte, es una campaña para presionar al Sr. Maduro a abdicar, o tal vez derrocarlo, aun sin botas en el terreno. ¿El Sr. Trump ha tomado una decisión de dar ese paso?
Derrocar al Sr. Maduro es un objetivo loable. El perdió la elección presidencial del año pasado ante el candidato opositor Edmundo González por 70% a 30%, y hoy incluso números más grandes de venezolanos quieren que el dictador se vaya. El está dirigiendo una organización criminal desde Caracas que trafica con humanos, drogas y armas. Sus aliados más cercanos son Rusia, Cuba, China e Irán. Su régimen ha empeorado la privación venezolana, y más de ocho millones de personas han huído, desencadenando una crisis humanitaria a lo largo de las Américas. Su gobierno siembra la revolución al estilo cubano en la región.
La oposición democrática de Venezuela afirma que tiene información de inteligencia específica indicando que elementos del ejército están preparados para romper con los comandantesde Maduro, negándose a obedecer órdenes. Los defensores de la democracia tienen la ventaja de una figura unificadora en el presidente electo González, quien actualmente está en el exilio, pero podría juramentar rápidamente para instaurar un nuevo gobierno.
Si eso es correcto, tal vez los activos militares estadounidenses en las cercanías podrían convencer al Sr. Maduro que lo mejor para él es irse en lugar de luchar. Su afirmación de tener una milicia de más de cuatro millones que lo defenderá no es creíble dada su impopularidad en las urnas el año pasado. Pero en los últimos días él ha enviado buques de guerra y drones a la costa norte venezolana. Las cosas podrían ponerse sangrientas, particularmente en el sur del país, si se atrincheran las brigadas de narcotráfico del régimen y los partidarios acérrimos del ejército.
El Sr. Trump ha mostrado apoyo inestable a la oposición venezolana. El apoyó al líder de Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino en el año 2019, al menos inicialmente, pero perdió su compostura cuando el plan no prosperó. El ha emitido sanciones para impedir que las empresas petroleras trabajen para el régimen, pero también ha otorgado exenciones a Chevron cuando fue presionado por los grupos de presión.
Una operación poco entusiasta para quitar al Sr. Maduro que no está preparada para la resistencia armada está buscando problemas. Si Estados Unidos alienta a los venezolanos a arriesgarse sólo para abandonarlos, como hizo en Cuba en Bahía Cochinos hace seis décadas, haría más daño que bien a la causa de la libertad en el país.
La sabiduría militar dicta que los planes de batalla salen por la ventana al instante en que empieza el combate. Si Estados Unidos no está comprometido con terminar el trabajo, o si no es respaldado por inteligencia vinculada a los aliados dentro del ejército del Sr. Maduro, una intervención podría no justificar el costo para los venezolanos y las capacidades de defensa estadounidenses en otras partes, las que ya están dispersas. Pero una Venezuela libre de Nicolás Maduro es del interés nacional de Estados Unidos, si es posible.
Presidente Donald Trump y el presidente venezolano Nicolas Maduro. Foto: jim watson/Agence France-Presse/Getty Images
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