EL MUNDO HA SIDO DEMASIADO RUDO CON ISRAEL
Las operaciones militares israelíes merecen escrutinio, pero la cobertura de los medios de comunicación más a menudo que no han tratado injustamente al estado judío.
Por Ludovic Hood
Noviembre 22, 2025
En la película Munich, de Steven Spielberg, el misterioso “Papa” dice a Avner, el reticente asesino del Mossad: "El mundo ha sido rudo contigo, con tu tribu. Es correcto responder rudamente a tal trato.”
La respuesta de Israel a las masacres de más de mil civiles y secuestros de octubre del 2023 por parte de Hamas, tanto como a los ataques con misiles y drones de Irán y sus milicias regionales, ha sido vigorosa, y ha sido ruda.
Buscar la victoria—poner fin a las amenazas para los pueblos y ciudades israelíes de Hamas en Gaza, Hezbola en Líbano, los hutíes en Yemen, y el régimen en Teherán—requiere no sólo del espionaje en que Israel sobresale sino la aplicación de fuerza militar determinada, y a veces, desbordante.
En Gaza, Israel ha estado combatiendo a un enemigo que conduce casi todas las operaciones militares desde sitios civiles, que nunca permitió a las familias palestinas refugiarse en su vasta red de túneles, y para el cual los niños palestinos son "sacrificios necesarios" (por citar al fallecido comandante de Hamas, Yahya Sinwar). El ejército de Israel ha estado operando en algunas de las condiciones de guerra urbana más difíciles en la historia.
Combatir a terroristas bien entrenados y fuertemente armados en medio de edificios de departamentos necesita el uso generalizado de artillería y ataques aéreos que inevitablemente han matado a civiles y causaron tanto daño a las estructuras a lo largo de Gaza—no disímil de los bombardeos aéreos de EE.UU. y las fuerzas aliadas en el 2014–2016 a Mosul, Raqqa, y otras ciudades iraquíes y sirias que fueron estimados militarmente necesarios durante la campaña para derrotar al Estado Islámico (ISIS).iew on Watch
Trágicamente, miles de civiles palestinos han muerto durante el combate durante los últimos dos años. Como alguien que ha trabajado en temas del Medio Oriente durante dos décadas, incluidos los conflictos sangrientos en Irak, Siria, Yemen, y Libia, ver más vidas extinguidas en una región que pide a gritos un futuro más brillante, es insoportable.
Pero aquí hay una verdad simple: Los líderes de Hamas podrían haber liberado a los rehenes y ordenado a sus hombres que depongan sus armas en cualquier momento en los pasados 24 meses. Ellos sabían que Israel respondería enérgicamente a las masacres, violaciones, y secuestros de octubre del 2023—como lo haría y debería hacerlo cualquier gobierno. Ellos sabían que las mujeres y niños palestinos serían daño colateral cuando ellos disparaban misiles y lanzaban ataques desde edificios de departamentos, invitando a los ataques aéreos. A medida que aumentaba la cuenta de muertos, y que el gobierno de Israel dejaba en claro su determinación de ver liberados a los rehenes y a Hamas vencido, sus líderes podrían haber terminado la guerra en cualquier momento.
Sin embargo, el cálculo de los líderes de Hamas fue formado indudablemente por el discurso internacional que rodeó el conflicto en Gaza, tal vez por sobre todo la cobertura distorsionada de los medios de comunicación y el discurso político en Estados Unidos y Europa, que muy a menudo todos colocaban la responsabilidad del conflicto, y la carga de terminarlo, sobre Israel, y no sobre Hamas.
Los principales medios de comunicación aceptan rutinariamente las acusaciones y mentiras de Hamas al pie de la letra y menoscaban o pasan por alto las acciones del grupo, ya sea su utilización de escudos humanos que ha causado miles de muertes de civiles o su feroz tiranía y misoginia. El ánimo afianzado contra Israel se filtra entre las líneas en demasiada información sobre el conflicto.
La administración Biden empeoró el problema al tratar de caminar por una fina línea discursiva, la que no satisfizo a nadie y dejó una impresión de equivalencia entre las acciones de Hamas y la conducción de la guerra por parte de Israel.
Es difícilmente sorprendente que Hamas no estuviera inclinado a contemplar poner fin a la guerra cuando la principal preocupación de la política exterior de Washington durante mucho del 2024 era criticar o amenazar a Israel.
Una cobertura mediática sesgada y gestos políticos imprudentes han avivado las llamas del movimiento de protesta contra Israel que estalló al cabo de días de los ataques de octubre del 2023 por parte de Hamas, incluida la adopción de la acusación ilógica, ahistórica y absurda de "genocidio" y la aprobación generalizada de consignas que llaman a la violencia contra los "sionistas" y otros partidarios de Israel.
En muchos aspectos, es alentador ver a la gente joven involucrarse en activismo en esta época de letargo provocado por las pantallas. Pero cuando los manifestantes ignoran o restan importancia al rol de Hamas en el sufrimiento en Gaza, o parecer absolutamente inconmovidos por las masacres y hambre en curso en Sudán, o por la masacre reciente de cientos de miles de musulmanes árabes en las guerras civiles en Siria y Yemen, uno debe preguntar lo que es singular acerca de este conflicto—o acerca de Israel—que alimenta una animosidad tan singular.
Seamos claros: nada de esto es decir que la gente no debería estar profundamente conmovida o enojada por la muerte y destrucción en Gaza. Miles de inocentes han muerto, e innumerables más lloran sus pérdidas. La devastación en partes de Gaza es inconmensurable.
Ni es decir que los líderes políticos y militares de Israel no deberían ser responsabilizados por las fallas y violaciones. De hecho, habrá más examinación y ajuste de cuentas para las acciones de algunos funcionarios israelíes de lo que hemos estado acostumbrados en Estados Unidos en las décadas recientes, ya sea a través de las urnas o de comisiones de investigación. La sociedad civil diversa de Israel es vibrante, su democracia multipartidista es sólida, y muchos israelíes tienen dudas sobre la ferocidad de la guerra de Israel contra Hamas y la falla del gobierno en trazar un camino para la coexistencia pacífica con los palestinos.
La diplomacia determinada de la administración Trump en los últimos meses ha traído a los rehenes a casa, puso fin en gran medida a las hostilidades, y ha dado a Israel y al mundo árabe un camino por delante para forjar un Medio Oriente más próspero y estable. La audaz acción de Israel contra Irán y Hezbola en los últimos 18 meses—debilitando la "Media Luna Chií" que amenazaba a Israel y a los estados del Golfo e imponía miseria sobre millones de árabes ha mejorado significativamente las perspectivas de un Medio Oriente menos turbulento. El pragmatismo y estilo dominante del Presidente Trump juegan bien con muchos líderes regionales, y la diplomacia inventiva y fuertes relaciones de su equipo de política exterior serán indispensables en los próximos meses.
Como se le dijo al protagonista Avner en Munich, de Spielberg, "el mundo ha sido rudo" con Israel durante los últimos dos años, como lo ha hecho con el pueblo judío durante dos milenios. La conducción de la guerra en Gaza por parte de Israel y el apoyo estadounidense merecen escrutinio. Sin embargo, la cobertura y gestos políticos en el Occidente han sido, en el mejor de los casos, desproporcionado y prejuicioso, y, en el peor, deshonestos, maliciosos, y probablemente para extender la guerra y el sufrimiento.
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