viernes, 27 de mayo de 2011

UN PRESIDENTE ANTI-ISRAEL


La propuesta de paz del presidente es una fórmula para la guerra.

24/5/11
Por Bret Stephens

Digan lo que ustedes quieran sobre el enfoque del Presidente Obama de Israel—o de su relación con los judíos americanos—el seguro ha dominado el concepto de jutzpah.*
El jueves en el Departamento de Estado, el presidente dio su gran discurso sobre el Medio Oriente en el cual el invocó las demandas de amistad para decir a los israelíes "la verdad", la cual para su pensamiento era que "el status quo es insostenible, e Israel también debe actuar con valentía para promover una paz duradera." El viernes en la Oficina Oval, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ofreció su versión de la verdad, que era que las fronteras de 1967 propuestas por el Sr. Obama como base para la negociación de los contornos de un estado palestino era un imposible.
La reacción de la administración a este acto de recíproco de decir la verdad amistoso? "Eso fue Bibi extralimitado", citó el New York Times a un alto funcionario de EEUU, utilizando el apodo del primer ministro. "Así no es como te diriges al presidente de los Estados Unidos".
Tal vez sea así. Entonces nuevamente, no es a menudo que este o cualquier otro presidente de EEUU da la bienvenida a un líder extranjero trampeandolo con un discurso político adversario un día antes de la visita. Recuerdan cuando el Dalai Lama visitó al Sr. Obama el año pasado? Como una cortesía a Beijing, el presidente se aseguró tener al líder espiritual tibetano saliendo por la puerta donde la basura de la Casa Blanca estaba apilada. Y eso fue 11 meses antes de la visita de estado de Hu Jintao a los Estados Unidos.
Cuando este presidente quiere hacer una demostración de su exquisita sensibilidad diplomática - come hamburguesas con Medvedev, se inclina ante Abdullah, saludos de Año Nuevo a los mullahs - el sabe cómo. Y cuando quiere mostrar su desprecio, el sabe cómo, también.
El desprecio estuvo nuevamente en exhibición el domingo, cuando Obama habló en la conferencia política del AIPAC en Washington. El discurso fue abastecido con los bromuros perennes sobre la amistad entre Estados Unidos e Israel, lo que reunió a una multitud ansiosa a sus pies unas pocas veces. En cuanto al resto, fue un fino tejido de falsedades, prestidigitación retórica, diciendo omisiones y auto-contradicciones.
Contemos las formas.
Para empezar, sería bueno que el presidente pudiera venir limpio sobre si su línea sobre la línea de 1967 - "intercambios mutuamente acordados" y todo - fue innovadora y controvertida, o no es gran cosa. El domingo, Obama se felicitó por elegir el camino difícil de la paz en Medio Oriente, mientras el se prepara para su reelección, sólo para ofrecer unos pocos minutos más tarde que "no hubo nada particularmente original en mi propuesta."


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Sin embargo, suponiendo que el Sr. Obama sabe de lo que está hablando, él sabe que no es verdad: Ningún presidente de EEUU ha apoyado explícitamente las líneas del '67 como la base para negociar una frontera final, lo cual es la razón por la cual Juan Cole de la Universidad de Michigan, no precisamente un cómplice del lobby de Israel, lo calificó como "un importante punto de inflexión".
Obama también sabe que en el año 2009, Hillary Clinton, había descripto esta fórmula como "el objetivo palestino". Ahora es el objetivo de Obama también, aún cuando el insiste en que "ninguna paz puede ser impuesta."
Luego estuvo la utilización por parte de Obama de su frase favorita de profesor: "Permítanme repetir lo que realmente dije." Lo que siguió fue un ensayo de lo que supuestamente dijo el jueves.
Pero el problema de Obama no es, como él supone, que la gente no está prestandole suficiente atención. Por el contrario, ellos se han dado cuenta que el jueves el Sr. Obama pidio a Israel hacer concesiones territoriales con alguna aproximación de las líneas del '67 ANTES que un acuerdo sea alcanzado sobre los temas existenciales de los refugiados y Jerusalem. "Avanzar ahora sobre la base del territorio y la seguridad", dijo el, "proporciona una base para resolver estos dos problemas de una manera que sea justa y equitativa y que respete los derechos y aspiraciones de israelíes y palestinos."
El Sr. Obama descuidó mencionar estos puntos el domingo, por lo tanto, la llamativa omisión. Pero la esencia de su propuesta es que Israel debe ceder territorio, ponerse en una posición más débil, y luego esperar lo mejor. Esto ni siquiera suma una fórmula de tierras por paz.
Eso no es todo. El Sr. Obama consiguió el domingo algún aplauso pidiendo un estado palestinos "desmilitarizado." Pero, cómo encaja eso con su comentario, supuestamente aplicable a una futura Palestina, que "todo estado tiene el derecho a la legítima defensa"? El Sr. Obama fue ovacionado también por sus referencias a Israel como un "estado judío". Pero por qué ocultar entonces la cuestión de los refugiados palestinos, cuyo objetivo político durante 63 años ha sido el de destruir a Israel como un estado judío?
Y luego estuvo esa línea que "nosotros vamos a hacer a los palestinos responsables por sus acciones y su retórica." Aplausos! Pero, puede el Sr. Obama ofrecer un solo ejemplo de haber hecho eso como presidente, excepto quizás al nivel de un comunicado de prensa del Departamento de Estado?
Qué haría entonces un presidente pro-Israel? El diría a los palestinos que no hay derecho al retorno. Él haría de la reforma de la mentalidad árabe hacia Israel, la pieza central de sus campañas de paz. El esbozaría duras y específicas consecuencias si Hamas se une al gobierno.
Tal visión podría sentar las bases para la paz. Lo que el Sr. Obama ofreció es una fórmula para la guerra, una que el buscará en un segundo mandato. Suponiendo, por supuesto, que consiga uno.

Fuente: The Wall Street Journal- Este artículo fue traducido por Marcela Lubczanski especialmente para el blog de OSA Filial Córdoba
* Jutzpah: atrevimiento.