EN ESTE PAÍS SE MATA POR SER “JUDÍO”
Por Turco Abdala
Uruguay se asume tolerante y no lo es. Uruguay se asume pro judío y no lo es. Uruguay se asume pro negro y no lo es. Uruguay se asume pro libertad sexual y es falso ese enfoque.
Uruguay se asume culto en lo político y es mentira semejante utopía. Todos son relatos poco ciertos y lo sabemos todos. No hay que pagarle a ningún sociólogo para que nos muestre lo que sabemos todos: somos jodidos acá, mas de los que nos decimos a nosotros mismos. Tampoco se requieren estudios cualitativos o politólogos constatando lo que todos sabemos. Aún me acuerdo de un estudio de Radar sobre estos temas y a nadie le llamó la atención, no hubo un gobernante que dijera lo grave del asunto antisemita y que se encargaría del tema. Silencio sepulcral. Y lo que demostraba el estudio era para impactar a cualquiera. O sea, señales había, no las vió el que no lo deseaba verlas. Yo las vengo viendo hace tiempo.
El problema está en la base cultural de este país que está hecha añicos. El día en que perdimos la libertad de creer que el modelo educativo debía ser para todos con los mismos instrumentos (eso es “inclusivo”), ese maldito día dejamos de ser libres y ganó el nicho intolerante. Ese día el ignorante ganó la pulseada, y con él, los bravucones y los fascistas se amotinaron e hicieron barra brava. Algunos son fascistas sin matriz ideológica alguna, ni de derecha, o de izquierda, son solo fascistas por instinto. Son los peores. Todos hijos de un tiempo cloacal, pútrido donde los valores no existen y donde gana la barbarie. Ese es el problema del presente: que los medios masifican tanto que un cretino se creyó el cuento de que hay algún Dios que manda a matar a gentes por alguna razón. Ningún Dios ordena semejante locura, y si lo hace, ese no es un Dios, es solo un humano con bajos instintos, de esos que vemos a diario por todos lados y que tenemos que soportar que convivan con todos hasta que un día como éste matan a alguien.
A todo esto agréguesele además que el mundo eleva a la condición de “relato” la práctica anti judía, y así se mezclan los islamismos radicales con los terroristas y el resultado es el presente.
Porque ¿no me van a decir ahora que nadie advertía antisemitismo jamás acá? ¿Cuántas veces se le ha imputado a un judío tal o cual cosa? Si hasta connotados personajes se dan el lujo de expresar su más profundo sentir y no pasa nada en este país. Acá decirle “judío de mierda” a un judío es como tomar un helado en verano mirando el mar. No pasa nada.
Así somos.
Y nos creemos estupendos, abiertos y democráticos. Mirá que lindo los nenes. Por eso nos pasa lo que nos pasa: porque nunca están claros los límites.
Un presente lleno de miedos, de temores y de preocupaciones pero con fundamento. Ser judío, además, no es para cualquiera. Lo sé bien. Los idiotas que venimos denunciando antisemitismo y judeofobia hace tiempo, solo somos loquitos en el desierto. Si hasta llegamos a un momento donde –hace muy poquito- algunos sacaban patente de listos hablando y vendiendo artículos vinculados con lo antisemita.
Y no pasó nada. Como siempre, nunca pasa nada en este país hasta que un día se cierne el infierno sobre un pobre individuo que dejó de existir solo por ser judío. ¿Muere acá alguno por ser católico, mormón, evangelista o lo que sea? ¿Se capta la gravedad de lo sucedido?
Ahora vendrán todas las reacciones predecibles, para dar satisfacción al dolor del presente y cumplir con los protocolos de la hora.
¡No les crean! Solo piensen y actúen sabiendo que las horas que vienen serán mucho peores. Sabiendo que hay que saber que estas locuras ya tienen lugar fáctico en este país que se cree siempre meritorio para algún premio Nobel de la paz por tirios y troyanos.
En este país se mata por ser judío.Esa es una tremenda noticia que sabíamos que se estaba incubando y nadie quiso advertir. Una gran pena. Una gigantesca pena.
El problema está en la base cultural de este país que está hecha añicos. El día en que perdimos la libertad de creer que el modelo educativo debía ser para todos con los mismos instrumentos (eso es “inclusivo”), ese maldito día dejamos de ser libres y ganó el nicho intolerante. Ese día el ignorante ganó la pulseada, y con él, los bravucones y los fascistas se amotinaron e hicieron barra brava. Algunos son fascistas sin matriz ideológica alguna, ni de derecha, o de izquierda, son solo fascistas por instinto. Son los peores. Todos hijos de un tiempo cloacal, pútrido donde los valores no existen y donde gana la barbarie. Ese es el problema del presente: que los medios masifican tanto que un cretino se creyó el cuento de que hay algún Dios que manda a matar a gentes por alguna razón. Ningún Dios ordena semejante locura, y si lo hace, ese no es un Dios, es solo un humano con bajos instintos, de esos que vemos a diario por todos lados y que tenemos que soportar que convivan con todos hasta que un día como éste matan a alguien.
A todo esto agréguesele además que el mundo eleva a la condición de “relato” la práctica anti judía, y así se mezclan los islamismos radicales con los terroristas y el resultado es el presente.
Porque ¿no me van a decir ahora que nadie advertía antisemitismo jamás acá? ¿Cuántas veces se le ha imputado a un judío tal o cual cosa? Si hasta connotados personajes se dan el lujo de expresar su más profundo sentir y no pasa nada en este país. Acá decirle “judío de mierda” a un judío es como tomar un helado en verano mirando el mar. No pasa nada.
Así somos.
Y nos creemos estupendos, abiertos y democráticos. Mirá que lindo los nenes. Por eso nos pasa lo que nos pasa: porque nunca están claros los límites.
Un presente lleno de miedos, de temores y de preocupaciones pero con fundamento. Ser judío, además, no es para cualquiera. Lo sé bien. Los idiotas que venimos denunciando antisemitismo y judeofobia hace tiempo, solo somos loquitos en el desierto. Si hasta llegamos a un momento donde –hace muy poquito- algunos sacaban patente de listos hablando y vendiendo artículos vinculados con lo antisemita.
Y no pasó nada. Como siempre, nunca pasa nada en este país hasta que un día se cierne el infierno sobre un pobre individuo que dejó de existir solo por ser judío. ¿Muere acá alguno por ser católico, mormón, evangelista o lo que sea? ¿Se capta la gravedad de lo sucedido?
Ahora vendrán todas las reacciones predecibles, para dar satisfacción al dolor del presente y cumplir con los protocolos de la hora.
¡No les crean! Solo piensen y actúen sabiendo que las horas que vienen serán mucho peores. Sabiendo que hay que saber que estas locuras ya tienen lugar fáctico en este país que se cree siempre meritorio para algún premio Nobel de la paz por tirios y troyanos.
En este país se mata por ser judío.Esa es una tremenda noticia que sabíamos que se estaba incubando y nadie quiso advertir. Una gran pena. Una gigantesca pena.
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