REFLEXIONES SOBRE LOS HIJOS DE ISMAEL-DANIEL KARPUJ
Lo digo en voz alta y con todas las letras:
A los palestinos no hay que matarlos.
A los palestinos no hay que expulsarlos.
A los palestinos no se los debe invitar a firmar pactos de paz.
A los palestinos simplemente no hay que dejarlos entrar a Israel.
Que se queden en sus ciudades, que trabajen allí, que hagan sus hospitales y sus escuelas, que sigan su religión y sus leyes.
Y que sus "hermanos" árabes los ayuden con dinero y con petróleo.
¡Pero no en Israel!
Basta, no queremos ya más ver sus asesinatos, sus ojos de odio, su locura de sangre y muerte.
Ni sus cuchillos, ni sus armas, ni nada de ellos.
Ni tampoco que nuestros hijos vivan con miedo y se enteren de sus atrocidades.
Que no entren más ni a nuestros centros comerciales, ni a nuestros hospitales.
Basta.
Ya, urgente, y de modo inmediato.
E incluso que su profeta los bendiga… pero muy lejos de nosotros.


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