martes, 22 de julio de 2008

El pensamiento pendular de obama


Por Pilar Rahola
"Que no lo olviden. La base de la nación es cristiana", y, ante un público entregado, aseguraba con voz atronadora: "La iglesia es la primera fuente de educación de los niños afroamericanos". Calvin O. Butts III predica en la Abyssinian Baptist Church de Harlem, y es uno de los predicadores más famosos del país. Lo escuché en una misa de domingo, en pleno debate sobre la propuesta de Barack Obama de dar más dinero a las iglesias para obra social, pero con más control finalista. Y aunque el reverendo evitó nombrar a Obama, y mucho menos criticarlo, sí que le envió un severo mensaje. Con la iglesia no se juega, y menos con estas iglesias de barrio que hacen una obra social intensa -en un país que no tiene las coberturas sociales europeas-, y cuya actividad política es tan notable como su actividad religiosa.
Calvin O. Butts se enfadaba, pues, porque Obama quiere controlar el sustancioso dinero público que se dona a las iglesias norteamericanas, mientras los progres americanos están enfadados porque quiere aumentar dichas dotaciones. Como si no encontrara el punto medio, Obama empieza a tener serios problemas con su credibilidad, y de ello se han hecho eco las últimas encuestas, que le otorgan un escaso margen, cercano al empate técnico. Newsweek, por ejemplo, le reduce la ventaja, de 15% a un inapreciable 3%.Es cierto que las anteriores encuestas reflejaban el momento álgido de su popularidad, en su lucha descarnada contra Hillary Clinton, y que todos los candidatos, cuando consiguen la nominación y serenan su mensaje, acostumbran a reducir las expectativas. Pero el caso Obama es mucho más significativo, porque también lo eran las expectativas creadas.Una periodista de Vanity Fair me dijo, hace tiempo, que Obama era una empty box, una bonita caja de Navidad llena de nada. Pero ahora, y como votante demócrata, está aún más preocupada. "Quizás está llena de productos oscilantes, según el público y la condición". Es decir, el hombre que subió como la espuma porque prometió cambiar el estilo de la clase política de Washington es quien, en pocas semanas, ha repetido con más ahínco sus vicios más clásicos. Entre otros, el permanente cambio de opinión.
Unos analistas norteamericanos repasaban ayer ese posible pensamiento pendular de Obama en un debate televisivo. La estrella era, sin duda, su notorio cambio de posición respecto a la guerra de Iraq. De asegurar que retornarían las tropas en pocos meses, ha pasado a una ambigüedad tan calculada, que parece republicana. También ha sido muy sonado -y muy criticado en las filas progresistas-, su voto en el Senado para garantizar la inmunidad a las telefónicas, que colaboraron en cuestiones de espionaje a ciudadanos norteamericanos. Además, se ha mostrado favorable a la pena de muerte, y su posición respecto a Irán ha dado un giro de 180 grados. Recuerdo el discurso que pude presenciar en Washington, justo al final de su batalla por la nominación. "Mi primera opción es la diplomacia", dijo.
Hoy hace declaraciones más duras que las de McCain. Si a ello añadimos su aplauso al Supremo por haber derogado una ley que restringía el uso de armas, y su cambio de posición respecto a la financiación de su campaña -aseguró que la costearía con fondos públicos, y después creó un fondo privado, cuando le iban bien las cosas-, la suma es estridente. A diferencia de McCain, que da una imagen inamovible, casi pétrea, pero a la vez sólida, Obama empieza a dar la imagen más peligrosa que puede ofrecer un candidato a la Casa Blanca: una imagen oscilante. Es decir, poco de fiar.
"¿Tiene opinión Obama, o tiene circunstancias?". Esta pregunta, que me formulaba retóricamente un amigo neoyorquino, está en boca de muchos de sus posibles votantes. Y la falta de respuesta, es, hoy por hoy, el centro de la preocupación demócrata. Obama ha sido una ilusión. Ahora empieza a ser una incógnita.
Pilar Rahola: La Vanguardia
Publicado por Si soy Judío