viernes, 29 de abril de 2016

Lecciones del ‘Startup Nation’ de Israel

Tras recorrer la calle Rothschild de Tel Aviv y hablar con muchos emprendedores, la conclusión es clara para España: No se trata de importar modelos de otros lugares, sino de identificar nuestras oportunidades y poner en marcha planes que permitan desarrollar todo el potencial de nuestras fortalezas 
El Boulevard Rothschild de Tel Aviv combina edificios tradicionales con lujosos rascacielos.
El Boulevard Rothschild de Tel Aviv combina edificios tradicionales con lujosos rascacielos.
Hace unos días, mientras volaba a Tel Aviv, aproveché para releer algunas páginas del libro de Dan Senor y Saul Singer, Start-up Nation: La historia del milagro económico de Israel. El libro, que se publicó en 2009, intenta responder a algunas preguntas aún son relevantes hoy en día: ¿cómo es posible que Israel – un país de 7,1 millones, con apenas 60 años de historia y sin recursos naturales – produzca más start-ups que naciones como Japón, China, India, Corea, Canadá y el Reino Unido?
Con todas estas preguntas, y algunas más en la cabeza, llegué al aeropuerto donde me esperaba Eyal, quien en la actualidad dirige la empresa de diagnóstico médico Zebra Medical Vision. Mi amigo me preguntó qué tal el viaje, le respondí que bien. Le comenté que venía releyendo Start-up Nation y Eyal me aseguró que se han producido cambios importantes desde la publicación del libro: “en últimos años hemos visto una evolución importante en la sociedad israelí. Ahora nuestros padres ya no nos insisten para que estudiemos medicina o derecho, sino que nos animan a convertirnos en empresarios”. De camino a la calle Rothschild, donde se agrupan cientos de nuevas empresas, Eyal inste en la misma idea: “el verdadero cambio cultural se produce cuando la familia, los amigos y los profesores -es decir nuestro círculo más cercano- nos aconsejan asumir el riesgo que conlleva cualquier proyecto que realmente merece la pena en vez de seguridad de un trabajo fijo”.
Nuestra primera parada en la calle Rothschild fue en las oficinas de Prosper Marketplace en un edificio histórico y realmente hermoso, rodeado de enormes rascacielos. Nuestro anfitrión es Rafael Ozon quien, a pesar de su juventud -apenas tiene treinta años, ya ha fundado varias empresas. De hecho, co-fundó su primera start-up, BillGurad, cuando tenía 23 años. Su primera empresa fue una de las primeras firmas de tecnología financiera -lo que hoy se conoce como fintech-, y que fue adquirida por el gigante norteamericano Prosper Marketplace el año pasado. “Mirad hacia abajo” nos dijo Rafael desde la terraza del edificio donde hoy tiene sus oficinas “y ver la cantidad de start-ups, fundadores e inversores que hay sólo en esta calle. Éste es un verdadero ecosistema urbano donde todos los actores coinciden en un espacio muy reducido”. Rafael, tiene ahora 28 años y es uno de los emprendedores de mayor éxito de Israel. En la actualidad es director general de I+D de Prosper Marketplace y supervisa el desarrollo de todos sus productos. Él es también fundador de la ONG israelí Tech Challenge que reúne a cientos de jóvenes cada año y les ayuda a encontrar empleo o prácticas en nuevas empresas tecnológicas. Muchos de los chavales que hacen prácticas en start-ups, nos cuenta Rafael, se enganchan a la forma de trabajar entre emprendedores y después de terminar deciden montar sus propias empresas. En España las prácticas en empresas son mucho menos frecuentes. Por el contrario, los becarios, que raramente realizan tareas que les puedan enganchar, son la mano de obra barata de numerosas empresas de nuestro país.
Tras despedir a Rafael, que se iba al aeropuerto camino de Madrid, nos trasladamos a un impresionante rascacielos sin dejar la misma calle. Allí, en su planta superior, tuve la oportunidad de conocer uno de las aceleradoras más prestigiosas de Israel, Nautilus, que dirije, Merav Rotem Neeman. Las vistas desde allí son realmente espectaculares y me dieron la oportunidad de situarme en Tel Aviv. Nautilus selecciona cada año diez empresas para que instalen y trabajen en sus instalaciones. En sus impresionantes oficinas, desde las que se ve toda la ciudad e incluso Jaffa, los jóvenes, con los que tuvimos la oportunidad de hablar, tienen acceso a una red de mentores, recursos y financiación que aceleran su desarrollo, pero sobretodo les permite verificar sus hipótesis, refinar su modelo de negocio y readaptar su proyecto rápidamente siguiendo el modelo del Lean Canvas propuesta hace unos años por Eric Ries en su famoso libro “El método Lean Start-up”. Esta aceleradora fue creada por un grupo de empresarios israelíes que fundaron una web de videos conocido como 5min y que luego fue adquirida por AOL. AOL, ahora una subsidiaria de Verizon, estaba interesado en tener su propia aceleradora en Israel como la habían hecho antes otros gigantes tecnológicos como Google Campus y Microsoft Accelerator. Apenas llevaba unas horas en Israel y ya había conocido una docena de nuevas empresas y dos casos de éxito, que tras ser adquiridos por dos grandes empresas de Estados Unidos, están acelerando la innovación de su país.
Caminado hacia nuestra siguiente cita en el centro de innovación de PayPal, coincidimos con dos amigos de Eyal. Uno de ellos es Gabriel Chertok, director de Bridge by Coca Cola, una iniciativa de la famosa empresa de bebidas, que tiene como misión acelerar el crecimiento de start-ups conectándolos con grandes mercados. Ante mi pregunta de por qué Coca Cola está interesada en potenciar el emprendimiento, Grabriel me contesta: “Nosotros (Coca Cola) servimos casi dos mil millones de bebidas al día. Somos una de las mayores empresas del mundo, pero entendemos que para mantenernos en la vanguardia tenemos que encontrar constantemente soluciones innovadoras a los múltiples problemas que nos encontramos. Por eso lanzamos el programa Bridge, para integrar nuevas soluciones y productos a nuestra organización”. El otro amigo de Eyal es Shahar Nechmad, al que conoció hace años en San Francisco. Hace unos años vendió su empresa, Neuconomy, al gigante de la publicidad WPP y ahora está trabajando en un nuevo proyecto de fintech. “Estos encuentros fortuitos son frecuentes aquí en la calle Rothschild . Aquí todos nos conocemos todos”, me dice Eyal tras despedirnos de sus amigos, “todos estamos conectados por menos de 2 grados de separación, por lo que la difusión de las ideas y el acceso al talento es muy rápida”.
Dándole vueltas a cómo podríamos conectar mejor el ecosistema emprendedor tan fragmentado en España, llegamos al centro de innovación de PayPal. Allí nos recibió Matan Bar, fundador de TheGiftsProject junto a la mujer de Eyal, Maya, y su hermano, Ron, y que recientemente han vendido a PayPal. Aun con cara de sueño no dijo: “Esta noche han pasado por aquí varios miles de millones de dólares en transacciones de PayPal”. Entramos y le echamos un vistazo a sus oficinas. El espacio es amplio y está decorado con un estilo desenfadado. Sin embargo, según nos dice Matan, el lugar en el que estamos es una de las cajas fuertes más importantes del mundo ya que en desde allí trabaja el equipo de detección del fraude global de PayPal. Le pregunto que cómo ha llegado a ocupar este puesto tan importante -Matan es un joven en vaqueros y camiseta blanca tan joven que apenas tiene barba para poder considerarse un verdadero hípster. Me dice: “realmente se trata de una experiencia increíble para un joven emprendedor que empezó hace unos años en el mundo de los juegos. He tenido que aprender mucho y acostumbrarme a trabajar con equipos multinacionales”.
Impresionado por la ambición, seguridad y capacidad de asumir riesgos de Matan, acompaño a Eyal a nuestra próxima visita en la Start-up Nation. De nuevo, en la misma calle. Uno diría que en cada manzana hay una historia de éxito. Allí pude conocer a Saar Wilf, otro joven emprendedor que fue uno de pioneros en la detección de fraudes. Hace ya años que vendió su empresa FraudScience a PayPal. Ahora Saar es uno de los inversores más activos de Israel. En sus oficinas, cada habitación alberga una empresa en la que Saar está invirtiendo. Me presenta a alguno de los jóvenes que trabajan allí y me asegura que su contribución más importante no es el dinero que invierte en las empresas sino la experiencia que aporta al equipo que las dirige.
Sin duda hay muchos factores que han permitido que en Israel surja una generación de jóvenes emprendedores con la voluntad, ambición y capacidad de desarrollar proyectos de éxito pero también existen numerosos problemas en la fragmentada sociedad israelí. Eyal es mentor de varios emprendedores árabes que trabajan en Israel. También ayuda a algunos judíos ultraortodoxos que quieren emprender. Estas dos comunidades están creciendo muy rápidamente debido a que se casan muy pronto y a que tienen muchos hijos. Sin embargo, tanto árabes como judíos ultraortodoxos tienen enormes problemas para integrarse en el ecosistema emprendedor del país. Para mostrarme alguno de los retos que los jóvenes de estas dos comunidades tienen que superar, Eyal me llevó a las instalaciones de su propia empresa, Zebra Medical Vision. Allí puede conocer a un buen número de jóvenes haredim (la rama más ortodoxa del judaísmo) y escuchar como presentaban su proyecto empresarial a un grupo de inversores. Era evidente que estos jóvenes, fácilmente reconocibles por su indumentaria tradicional, eran muy diferentes a los que había conocido en la calle Rothschild. No se trataba de nativos digitales, muy al contrario durante su educación apenas habían tenido contacto con la tecnología ni recibido clases de ciencias. Al presentar sus proyectos también resulta evidente que no tienen la capacidad de comunicación de los jóvenes emprendedores que había conocido antes. Pero ésta no es la barrera más importante que tiene que superar los jóvenes ultraortodoxos que quieren emprender. Sus familias les desaniman a embarcarse en esta aventura o incluso a tener contacto con personas que no pertenecen a su comunidad. Precisamente por todo esto, su voluntad y coraje me impresionaron profundamente. Eyal colabora también con emprendedores árabes en Nazaret donde me dice que es muy difícil encontrar inversores y mentores que quieran apostar por los jóvenes de esta ciudad de mayoría árabe. A través de ONGs como KamaTech -que apoya a jóvenes emprendedores ultraortodoxos- y Tzofen -que se centra en las zonas de mayoría árabe- empresarios de éxito como mi amigo Eyal están intentando cambiar la realidad y crear una verdadera Start-up Nation en vez de una Start-up Street. Nuevos fondos de inversión están apostando por start-ups árabes, como Al-Bawader de origen israelí y Sadara basada en Palestina. Incluso existe un fondo de donación mutua llamada Tmura.org en que las start-ups israelíes pueden donar una parte de sus acciones para apoyar proyectos de educación. Cuando se produce la venta de una start-up israelí esas acciones se convierten en efectivo con el que se financian proyectos de educación en todo el país. Este herramienta supone una poderosa inyección de capital en proyectos solidarios ya el valor anual de la venta de empresas israelís asciende a los cinco mil millones de dólares al año. Por supuesto también existen numerosas herramientas virtuales como por ejemplo la aplicación desarrollada por Aleph.vc que permite a los emprendedores hacer y responder preguntas creando así un ecosistema virtual que fomenta y mejora el emprendimiento en el país.
La realidad económica de Israel ha cambiado mucho desde la publicación de Start-up Nation. Hay muchos emprendedores que, tras dos o tres operaciones de éxito, están intentando desarrollar proyectos propios de gran recorrido en vez de vender pronto a una gran corporación extranjera. Empresas como Taboola, AppsFlyer, SimilarWeb, WIX y Infinidat son líderes mundiales y ahora trabajan para mejorar la realidad económica de su país. El desarrollo del tejido emprendedor en Israel ha crecido hasta el punto de que ha puesto de manifiesto las propias debilidades del país, entre ellas la capacidad de atraer y retener talento. Cuando se publicó Start-up Nation, Israel tenía más empresas que habían salido al Nasdaq que Europa y que China, a pesar de la diferencia en el tamaño del país, del peso de su economía y sobretodo de su población. Pero este dato ha dejado de ser cierto. En la actualidad Europa tiene el mismo número de start-ups que Israel y China ya le ha superado.
En el vuelo de regreso a Madrid, mientras recordaba todas estas cosas, pensaba en las lecciones que podría extraer de todo lo que había aprendido y que sirvieran para fortalecer el ecosistema emprendedor en nuestro país, consciente de mi visita no representa el conjunto de la sociedad israelí y mucho menos la realidad de una región en conflicto y con profundas heridas abiertas. De mi conversación con multitud de emprendedores e inversores me quedó claro que España cuenta con algunas grandes empresas, implantadas en todo el mundo, que podrían incubar, financiar y ayudar a crecer a multitud de start-ups de su sector; y no como un ejercicio de imagen, sino para identificar talento y nuevas soluciones que pudieran incorporar a su negocio. Por otro lado, es fundamental crear la “calle Rothschild” de nuestro país para conectar a los jóvenes con talento con el ecosistema emprendedor español. Para ello la clave está en crear redes de jóvenes con talento y empoderarlos para que construyan sus propias oportunidades. En segundo lugar es necesario identificar y dar visibilidad a jóvenes innovadores que puedan servir como modelos a imitar. Y finalmente, debemos acabar con la atomización en el esfuerzo de fomentar el emprendimiento y poner en marcha una estrategia a nivel nacional clara, bien coordinada y planificada a largo plazo. Países como Israel, pero también Singapur o Taiwan, demuestran que el tamaño, la geografía y la historia no son escusas. En España conocemos bien la importancia de innovar y de emprender hasta el punto de que estos términos se han convertido en mantras que se repiten como si su sonido pudiera cambiar misteriosamente la realidad. No se trata de importar modelos de han funcionado en otros lugares sino de identificar nuestras oportunidades y poner en marcha planes que permitan desarrollar todo el potencial de nuestras fortalezas.
Fuente: El Mundo.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.