jueves, 12 de septiembre de 2013

OLEI RAANANA, Gmar Jatimá Tova‏

Selijot en Yerushalaim, Un Regalo del Cielo.... A tan solo unas pocas horas de haber viajado junto al Rabino Maarabi y la gente de la kehilá Torá Ve Jaim hacia Yerushalaim; aún mantengo la fascinación de haber presenciado uno de los momentos mas impactantes y mágicos de mi vida. Teníamos un objetivo; el de compartir con otros miles de judios una noche de Masá Selijot en el Kotel. Nuestros rezos y nuestros cantos comenzaron a unirse con los de otras tantas voces que se juntaban entre cientos de miles de personas, que con la misma unción se dirigían hacia al Creador, para aprovechar las últimas horas, antes de volver a reunirnos con la llegada de un nuevo Yom Hakipurim... Nunca imaginé una noche así..., indescriptible, mágica, con multitudes de personas llegadas desde todos los confines de la tierra; con idiomas, acentos y músicas diferentes en una misma liturgia que nos convoca en estas fechas a todos los judios de los cinco continentes; pero que solo los que vivimos en la tierra de Israel, tenemos el privilegio de vivenciar de ésta manera; en libertad, con alegría, bajo e ese cielo azul, tan oscuro y profundo que solo la eterna e indivisible Jerusalen posee... Llegué a pensar que no había un horizonte, ya que la masa de personas se divisaba hasta el infinito en las escaleras y entre tanta alegría y emoción, perdí el ancho y el largo del lugar. Así también alguien repentinamente nos tocó el Shofar...., todo se iba sumando a una noche que no hubiera querido que terminara nunca.... La piedras milenarias, -mas vivas que nunca-, resplandecían ubicándonos en un cuadro tan perfecto y armonioso que daba pena tener que abandonar. Pero hubo que regresar y retener en el corazón todo lo vivido, ya que en un abrir y cerrar de ojos, debíamos cada uno regresar al trabajo; y la rutina diaria volvería a envolvernos para continuar nuestro tránsito por la vida. Gracias Señor por este obsequio, por haber podido compartir con toda nuestra gente un ideal común y la esperanza de comenzar un año nuevo, con salud, con prosperidad y con la fe empeñada en no volver a repetir viejos errores; de recomenzar cada uno de nosotros, con la tarea asignada... Fué una noche indescriptible, soñada, un regalo del cielo..... GMAR JATIMA TOVA PARA TODOS. Que seamos inscriptos en el Libro de la Vida. Jose Caro