viernes, 3 de mayo de 2013

El uso de armas químicas en Siria, provocaría la intervención militar de EE.UU

Dos años de cruenta guerra civil, con más de 70 mil muertos, entre ellos gran cantidad de mujeres y niños, plus miles de heridos, una miríada de personas desplazadas de sus hogares y la comprobación del uso de armas químicas en Siria, incluido el mortífero gas sarín, que tanto el feroz régimen del dictador Bashar al- Assad como la sanguinaria oposición de jihadistas islámicos se acusan recíprocamente de utilizar, sería la tardía justificación o excusa, depende del prisma con el que se observe, para que Estados Unidos, hasta el momento sólo proveedor de equipamiento bélico no “letal” -vehículos blindados, chalecos antibalas, prismáticos de visión nocturna- logística, financiamiento y medicamentos a los integristas facciosos antioccidentales aglutinados en el Ejército Libre Sirio (ELS) , pero reticente a intervenir militarmente, se involucre ahora de esa manera en un conflicto de imprevisibles consecuencias para el volátil Medio Oriente. El empleo de armas químicas es un abierto desafío a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAC), que integran 184 naciones, cerca del 98% de la población mundial. La citada organización, cuya Secretaría Técnica se encuentra en La Haya, Países Bajos, tiene como objetivo declarado aplicar las disposiciones de la Convención sobre Armas Químicas (CAQ), garantizar un régimen transparente y creíble con el fin de verificar la destrucción de armas químicas, evitar su reaparición en cualquier Estado miembro, proporcionar protección y asistencia contra las armas químicas, alentar la cooperación internacional para la utilización de la química con fines pacíficos, y lograr la universalidad de los miembros de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. La relación entre las Naciones Unidas y la Organización se rige por un Acuerdo de vínculo firmado en 2000. Según declaraciones efectuadas a la cadena árabe Al Arabiya – considerada un brazo de la política exterior saudí- por el ex general del Ejército de Siria Zahir al Sakit, que pertenecía a una unidad de armas químicas y desertó, el Gobierno de Bashar al Assad ha ordenado usar armas químicas contra el Ejército Libre Sirio (ELS). Al Sakit, aseguró que fue instruido en el uso de armas químicas durante una batalla entre las fuerzas gubernamentales y el ELS en la localidad de Hauran, ubicada en el suroeste de Siria. El General desertor, sostuvo que desobedeció las órdenes dadas por sus superiores y cambió los agentes químicos que las fuerzas gubernamentales pretendían usar contra el ELS por agua desinfectante. “Me ordenaron usar agentes químicos en las cuevas y túneles utilizados por el ELS, pero los mezclé con agua de Javel” (solución de hipoclorito potásico). Además, añadió que tras este incidente ordenó que se enterraran todas las armas químicas. “Puedo decir las localizaciones exactas donde se encuentran”. Al Sakit, negó enfáticamente que antes de este episodio, las fuerzas gubernamentales usaran armas químicas contra los rebeldes, al menos en su presencia. La controversia sobre el uso de armas químicas en la guerra civil siria recrudeció el pasado mes de marzo, cuando el Gobierno y los rebeldes se acusaron mutuamente de haber atacado con armas químicas la localidad de Jan al Assal, en Aleppo, que habría causado al menos 26 muertos, incluidos diez civiles y 16 militares. En defensa de su gobierno, el ministro de Información de Siria, Omran al Zubi, responsabilizó a la oposición armada del uso de armas químicas cerca de la ciudad de Alepo y sugirió que estas las habría suministrado la vecina Turquía. “Esto lo hicieron las organizaciones, incluida Al Qaeda, que amenazaron con usar las armas químicas contra Siria. Ellos cumplieron su amenaza cerca de Alepo. Hubo víctimas”, dijo el ministro, quien precisó que murieron 14 personas y más de medio centenar resultaron heridas. Al Zubi agregó que “el cohete procedía del lugar que es controlado por los terroristas y que se encuentra cerca del territorio de Turquía. Además recordó las imágenes recogidas en un documental donde se puede ver etiquetas turcas en el armamento que entra en territorio sirio, sugiriendo que compañías turcas producen los elementos químicos que han sido hallados en territorio del país árabe. “El Ejército sirio no tiene armas químicas”, insistió poco creíble Al Zubi, quien añadió que Damasco así se lo ha explicado en numerosas ocasiones a la comunidad internacional. Al Zubi aseguró que Damasco envió una carta al Secretario General de la ONU y al Consejo de Seguridad para que lanzaran una investigación sobre lo ocurrido cerca de Alepo. Al respecto, la ONU replicó que tal investigación debe realizarse también en otras regiones sirias, para que inspectores de las Naciones Unidas accedan a todos los “lugares relevantes” para investigar el supuesto uso de armas químicas, a lo que el gobierno de Assad se niega por considerar que esa demanda, conlleva un intento de exculpar a los terroristas. Un grupo de países, liderado por Reino Unido y Francia, ha pedido que también se investigue el supuesto ataque con armas químicas perpetrado en la localidad de Otaiba, en Damasco, pero Siria, apoyado por Rusia, ha insistido en que las pesquisas deben centrarse exclusivamente en el suceso de Aleppo. Fuentes de inteligencia dejaron trascender lo que se describió como un fuerte intercambio de palabras fuertes entre los funcionarios del régimen de Assad y diplomáticos rusos, estos últimos persuadidos por las potencias occidentales de que un ataque con armas químicas, traspasaría la mentada línea roja, que impediría incluso a Moscú, pedir que se detenga una eventual escalada de la intervención norteamericana. Recientemente, en una alocución en la Universidad de Tel Aviv el jefe de Análisis de Inteligencia Militar del Ejército Israel, el General de Brigada Itay Brun, afirmó que hay un creciente uso de armas químicas en Siria, y que el ejército sirio está disparando cientos de cohetes y misiles contra civiles. “Hay un enorme arsenal de armas químicas en Siria. Nuestra evaluación es que el régimen de Assad ha utilizado armas químicas”. Brun reveló que el gobierno sirio ha usado “armas químicas letales” contra civiles sirios y las fuerzas de la oposición. El alto oficial de inteligencia, describió escenas de personas que visiblemente sufren el impacto de los agentes químicos, gas sarín al parecer. No obstante, horas más tarde, el Secretario de Estado de EE.UU. dijo que el Primer Ministro de Israel Binyamín Netanyahu le había dicho por teléfono, “que no estaba en condiciones de confirmar la declaración de Brun”. En un inesperado giro, el Secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, declaró el jueves 25 de abril en Abu Dhabi, que la comunidad de inteligencia de EE.UU. cree que el gobierno sirio ha usado armas químicas contra su propio pueblo, determinando con “diversos grados de confianza” que las fuerzas del presidente sirio Bashar Assad han utilizado el agente nervioso sarín contra los civiles y las fuerzas que luchan para eliminar a Assad del poder. La Casa Blanca, ahondando las contradicciones entre sus propios funcionarios, afirmó que las “evaluaciones de inteligencia” sobre el uso de armas químicas por parte del régimen sirio aún no son “suficientes” y exigió “hechos creíbles y confirmados” antes de tomar decisiones sobre Siria. El presidente Barack Obama afirmó que todo uso de armas químicas por parte de Siria cambiaba las reglas del juego, pero advirtió que EE.UU. necesita más pruebas de que el presidente Bashar al Assad las ha usado contra su pueblo. “No podemos quedarnos de brazos cruzados y permitir el uso sistemático de armas químicas contra poblaciones civiles”, afirmó Obama en su primer comentario desde que la Casa Blanca reveló que el espionaje estadounidense indicaba que Siria probablemente empleó esos armamentos. Sin embargo, dijo que se necesitan más evidencias. Agregó que EE.UU. junto con la ONU, buscará “recoger pruebas sobre el terreno” en Siria para confirmar las evaluaciones. El 18 de abril, el diario Los Angeles Times informaba, citando a altos funcionarios norteamericanos que un primer contingente de 200 soldados, provenientes de la 1ª División Blindada de Fort Bliss, Texas, sería enviado a Jordania para establecer un “pequeño cuartel general” cerca de la frontera con Siria y “planificar posibles operaciones militares, incluyendo una rápida acumulación de fuerzas estadounidenses si la Casa Blanca decide que una intervención es necesaria”. Con anterioridad, en diciembre pasado, el Departamento de Defensa de EE.UU. desplegó baterías de misiles tierra-aire Patriot en la frontera sur de Turquía “para proteger a nuestro aliado de la OTAN”. El Secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, recordó según EFE, que desde el pasado año un “pequeño grupo” de expertos militares estadounidenses ha estado trabajando en Jordania “en la planificación relativa a las armas químicas y la prevención de un contagio de la violencia hacia las fronteras de Jordania”. “Este personal continuará trabajando junto a las Fuerzas Armadas de Jordania para mejorar la preparación para una serie de escenarios”, señaló en una comparecencia conjunta con el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey. Estas iniciativas para reforzar la seguridad se están llevando a cabo a través del programa de Reducción Cooperativa de la Amenaza para ayudar a los países vecinos de Siria, como Jordania, Turquía e Irak, a contener la amenaza de armas químicas. En declaraciones al diario Jerusalem Post, el embajador israelí en Washington, Michael Oren, dijo que el trabajo de inteligencia sobre las armas químicas de Siria entre Israel y los EE.UU. – y en coordinación con otras potencias de Oriente Medio – es “íntimo”, pero que “la línea roja” estratégica de Israel es diferente a la que tantas veces fuera repetida por el presidente de Estados Unidos desde el pasado mes de agosto. El primer ministro Netanyahu, ha afirmado que la línea roja de Israel es cualquier intento por parte de Siria de transferir armas químicas o de otro tipo a Hezbollah”. ”Esa es nuestra línea roja, y nos ajustamos a la misma. “Nosotros no estamos presionando, instando o incluso sugiriendo que los Estados Unidos deben emprender una acción militar en Siria”, añadió el embajador. ”Todo lo que hemos dicho es que si la decisión se hiciera de proporcionar armas a los rebeldes, los que las reciben deben ser estrechamente controlados.” Sorpresivamente, robusteciendo el presagio de una inminente operación militar de EE.UU. en Siria, el martes 30 de abril, Israel realizó un importante ejercicio militar a lo largo de sus fronteras con Siria y Líbano y convocó a miles de reservistas, diciendo que la actividad estaba prevista con antelación a los últimos acontecimientos. Un corresponsal de la CNN informó el 29 de abril que existe una creciente especulación de que Washington está considerando un ataque de misiles mar-tierra a sitios de armas químicas de Siria. Israel se ha unido a Turquía y Jordania en los debates sobre los posibles cursos de acción si Siria los amenaza con el uso de armas químicas, según el informe que además citó a un alto funcionario del gobierno anónimo diciendo, “no se intensifica la planificación de las obras.” Estrictas razones de conveniencia mutua, explican la reciente forzada recomposición de los lazos entre Turquía e Israel. “A medida que la situación en Siria se vuelve más grave y que estamos cada vez más preocupados por las armas químicas utilizadas en Siria, es la responsabilidad de los militares de EE.UU. preparar opciones detalladas”, dijo el funcionario. El portal DEBKA publicó que “Nuestras fuentes de Washington informan que el presidente Barack Obama se prepara para una importante decisión sobre si se debe continuar la acción militar contra objetivos militares sirios, incluyendo las instalaciones de armas químicas de Bashar Assad. Estas parecen ser sus tres opciones principales: 1. Un bombardeo aéreo estadounidense de las bases militares sirias y las instalaciones que son el pilar que mantienen a Bashar Assad en el poder; 2. Un ataque con misiles contra sus armas químicas desde el mar y desde bases terrestres en Europa y el Medio Oriente; 3. El despliegue de 20.000 soldados estadounidenses a la frontera jordano-siria. Por otra parte, Obama puede optar por combinar elementos de las tres opciones y activar de forma simultánea.” Uno de los más fervientes defensores de Bashar al. Assad, además de Rusia e Irán, es el grupo terrorista libanés Hezbollah financiado por Irán, al que la UE se obstina en no declararlo como tal, a pesar del cúmulo de evidencias que lo certifican. En declaraciones a Al Manar TV, su líder Hassan Nasrallah admitió sin ambages que su grupo islamista chiíta está ofreciendo apoyo activo a las tropas del gobierno sirio y otras fuerzas partidarias del régimen. Nasrallah declaró que “Siria tiene verdaderos amigos en la región y en el mundo, que no permitirán que Siria caiga en manos de los Estados Unidos, Israel o los “Takfiris “, (musulmán que acusa a otro musulmán de apostasía o infiel, en este caso refiriéndose a los extremistas sunitas que combaten contra Assad). También Nasrallah negó que la organización terrorista Hezbollah respaldada por Irán haya enviado desde una base en Líbano- arriesgando al País de Los Cedros a ser objeto de una retaliación por parte del Estado judío-el avión no tripulado que sobrevoló la ciudad portuaria Haifa y la Fuerza Aérea de Israel derribó el jueves. Un artículo del diario Arutz Sheva, dice que Hezbollah nunca ha admitido oficialmente el envío de sus combatientes para el campo de batalla sirio, pero se cree que el grupo terrorista ha perdido alrededor de 180 hombres en operaciones descritas por sus voceros como “derechos jihadistas”. La alianza “Shiíta” entre Irán, Siria y Hezbollah se vería seriamente amenazada por la caída de Bashar al- Assad. Tal posibilidad implicaría el riesgo de quedar expuesta frente a lo que perciben como una doble amenaza de Israel y las potencias occidentales, por un lado, y potencias árabes sunitas lideradas por Arabia Saudita y Qatar, por el otro. Pero Nasrallah también hizo alusión a una serie de motivaciones más sectarias y religiosas de la interferencia de su grupo en la guerra civil de Siria. Su amenaza explícita diciendo que ”Si se destruye el santuario de Sayida Zeinab (que contiene la tumba de Zeinab, la hija de Alí y Fátima nieta de Mahoma), las cosas se saldrán de control”. Una de las tantas disputas que separan a los musulmanes chiítas y sunitas es que los primeros creen que Siria es el lugar de entierro auténtico, mientras que los segundos creen que su tumba está ubicada en la mezquita de Sayida Zeinab en El Cairo, Egipto. Por consiguiente, además de los factores políticos antes mencionados, la alianza entre Bashar al-Assad, a la sazón él mismo perteneciente a la secta Alauita -una rama del islamismo chiíta que toma su nombre de Ali ibn Abi Talib, primo de Mahoma- se debe a razones religiosas. La dictadura de Bashar al-Assad probablemente será pronto extinguida, pero ni soñar con democracia. Las miles de víctimas en la vesánica guerra fraticida, fallecieron y siguen muriendo cotidianamente por armas convencionales, no químicas. ¿Era necesario que surgieran como amenaza o utilizadas éstas últimas para que se intervenga? EE.UU. y Occidente están ante una gran encrucijada. Derrocar al tirano, implicará entregarle en bandeja el poder a los jihadistas islámicos, que son iguales o peores que él. En el caso de Siria, cuando las causas cesen, no lo harán sus efectos. Remedando el refrán popular, muerto el perro, habrá más rabia. Rubén Kaplan http://www.rkpress.com.ar/