jueves, 25 de febrero de 2016

¿Cuanto valen nuestros hijos?

Escrito por Dr. Guido Maisuls en 24 Febrero 2016. Publicado en Mundo
madrehijaReflexionando sobre mis hijos, los hijos de mis amigos y de todos los jóvenes del mundo y cuando nosotros los padres vivenciamos en múltiples oportunidades dramáticos momentos, nuestras almas tiemblan por la suerte de nuestros hijos.

Colina de Dabeq en el norte de Alepo, Siria, año 2016.
¿Puede un padre colaborar con su hijo a inmolarse y a grabarlo en un video?
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un ciudadano sirio ayudó a su hijo de 15 años a entrenarse, participar de un atentado suicida y grabarlo en un video para que el Isis pueda difundirlo posteriormente.
Abu Emara al Omari que desde los 14 años combatía para el Estado Islámico aparece en un video grabado por su padre, hablando con un jihadista del ISIS sobre la colina de Dabeq en el norte de Alepo, con la aprobación y ayuda paterna para subir a un vehiculo y conducirlo, mostrando finalmente el estallido del vehiculo bomba entre un grupo de personas en el norte de Alepo.

Kibbutz Nahal Oz en Israel, 22 de agosto de 2014.
El pequeño Daniel Tragerman de casi cinco años, fue asesinado en localidad de Neghev, Israel en agosto de 2014. Cuando comenzó la lluvia de morteros del Hamas, su padre Doron Tragerman sólo logró salvar a su hermanita y el niño falleció por las heridas. Cuando sonaron las sirenas de alarma, el padre aferró a su niña y la llevó a una habitación de su vivienda, luego corrió con rapidez hacia el patio para hacer lo mismo con su hijo pero entonces explotó un disparo de mortero y una astilla hirió de gravedad al niño, que poco después falleció.
Al pequeño Daniel Tragerman de casi cinco años que fue asesinado en la localidad de Neghev, Israel en agosto de 2014 lo mató la barbarie pero en este caso el mundo hizo diferencias y no lo lloró.
 
Gush Etzion en Israel, 12 de junio de 2014
Tres estudiantes de una academia rabínica (yeshiva), Naftali Fraenkel (16 años, de Nof Ayalon), Gilad Shaer (16 años, de Talmon) y Eyal Yifrah (19, de Elad)., fueron secuestrados y salvajemente asesinados por terroristas palestinos  del grupo Hamás mientras hacían autoestop.
Del discurso de Rajel Frenkel , madre de Naftali, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU cuando se trataba de dar con su paradero:
"….Sr. Presidente, está mal tomar niños, niños o niñas inocentes, y usarlos como instrumento para cualquier batalla. Es cruel. Este consejo está encargado de proteger los derechos humanos. Me gustaría preguntar: ¿Acaso no tiene todo niño el derecho de volver a casa sano y salvo de la escuela?..."

Mitzpe Hila, al oeste de Galilea en Israel, en abril de 2011.
Aviva Shalit es la mamá del soldado israelí Gilad Shalit, quien fue secuestrado por la organización terrorista Hamas, ella nos logra explicar fielmente sobre cual es el precio que puede tener un hijo secuestrado por el terror: "Últimamente se habla sobre el precio que se debe pagar por tu liberación, y yo te digo - y toda madre que se encuentra aquí lo sabe - que no hay precio para el niño que hemos llevado en el vientre, parimos y criamos con nuestro sudor. Se puede discutir acerca del precio de una casa, un automóvil o acciones de una empresa, pero no hay precio para la vida de nuestros hijos, que fueron enviados a una misión por el Estado de Israel y quedaron allí".

Estado de Israel, 6 de enero de 2009
Cuando nos tiembla el alma. De un padre israelí.
Cuando la oscuridad descendía sobre el fin del sábado en Israel, las fuertes imágenes televisivas de Arutz Ezer invadían nuestro hogar con esas largas filas de soldados israelíes marchando a la batalla, con sus grandes mochilas a cuesta, con sus hermosos rostros pintados para el combate, con sus pasos decididos en la búsqueda de traer a nuestra sufrida tierra la concreción de un gran obsequio, esa paz tan esquiva y que demora tanto en llegar.
A partir de allí comenzó una vivencia de pesadillas, ver la guerra a través de las imágenes televisivas y de Internet, mostrándonos dantescas explosiones, negras columnas de humo elevándose al cielo gris plomizo, el sonido monstruoso de los impactos sobre el atormentado paisaje, hombres marchando hacia el infierno y nosotros buscando con nuestros sentidos el andar tan familiar de nuestro hijo.
Suena el teléfono de línea, suenan nuestros celulares, suena el timbre de nuestro departamento, los amigos, los conocidos, los familiares, compañeros de trabajo, de Israel, de la Argentina; todos quieren saber de nuestro hijo, donde esta, como esta, deseos de suerte, bendiciones, muchas palabras de aliento que nos hacen derramar lagrimas de emoción y de agradecimiento.
Pero con cada llamada, con cada timbre en la puerta, se nos paralizan los sentidos, imaginando un terrible aviso del ejército donde nos dicen que algo paso, de que se encuentra en un lejano hospital del sur o quizá algo peor aun, algo que se nos cruza brutalmente por nuestras temerosas mentes. La espesa vigilia de saber algo de el, hacen interminables las horas de trabajo, inquietantes los cortos periodos de descanso, torturantes los momentos de charlas, higiene personal o limpieza hogareña. Las horas pasan muy lentas y plenas de fantasmas.
Lo que mas me cuesta aceptar es no saber nada de el, yo se que por cuestiones de seguridad no los dejaron llevar celulares y mientras estén parados sobre sus pies es imposible saber algo, si están cansados o con hambre, si están en medio del barro frío de nuestros inviernos lluviosos, si se encuentran perdidos en las intrincadas callejuelas de las ciudades palestinas, si están aturdidos por el ruido de la metralla, si se tienen que enfrentar al fétido aliento de la muerte y vencerla.
Cuando observo esas espantosas fotografías de sufrimiento y muerte que nos muestran los medios informativos sensacionalistas para vender mas, siento una desagradable sensación de asco y repulsión hacia esta guerra que atrapa a civiles inocentes, ancianos, mujeres y niños que nada tienen que ver con tanto odio y muerte. Guerras que aunque sean defensivas y justas, se oponen frontalmente a la razón, a la lógica, a lo humano y a la vida misma.
 Que tengan una larga, feliz y fecunda vida.

Sur del Líbano, 12 de agosto de 2006.
El 12 de agosto de 2006 Uri Grossman murió en el sur del Líbano, cuando su vehiculo de combate fue alcanzado por un misil de Hezbolá. Su padre, el excelente escritor israelí David Grossman, escribió: "En la noche del 12 de agosto de 2006, pocas horas antes del fin de la guerra, mi hijo Uri murió junto a los ocupantes de un vehículo blindado, al ser alcanzados por un misil de la Hezbolá"
"Les quisiera hablar de Uri pero no puedo. Sólo esto: imagínense un hombre joven al principio de su vida, con todas sus esperanzas, su alegría y su humor. Así era él'"
"Así eran miles de israelíes, palestinos, libaneses, sirios, jordanos y egipcios que perdieron la vida en este conflicto. Y otros que la siguen perdiendo". "No olvidar que el que está enfrente, el enemigo que me odia y me ve como una amenaza para su vida, es también un ser humano con sus preocupaciones, con su familia y sus hijos, con su idea de justicia y sus esperanzas, con sus desesperaciones y sus miedos".

"La vida es bella"
 "La vita è bella" es una emocionante película dirigida y protagonizada por Roberto Benigni, ganadora de tres Oscar y basada en el libro "Al final derroté a Hitler", de Rubino Romeo Salmoni. Guido Orefice es un joven padre judío italiano que es deportado a un campo de concentración nazi junto a su hijo Josué de tan solo cinco años. Allí, con tal de salvar la vida de su hijo le hace creer que todo se trata de un juego y que pueden ganar un premio si consiguen mil puntos. Inmersos en el peor holocausto de la historia de la humanidad, termina auto sacrificándose para salvar a su pequeño hijo.

Estado de Israel
Nuestra recordada Golda Meir, la cuarta primera ministro del Estado de Israel, nos lega una formidable e histórica sentencia profética:
«La paz llegará, cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros».
 
Nuestra principal Fortaleza fue y seguirá siendo nuestro apego a la vida cotidiana, a los padres, a los hijos, a los amigos, a la tierra, a las instituciones y al futuro.
Nuestra gran Fortaleza es luchar por la vida, amar apasionadamente la vida para que nuestros hijos, nuestras almas y nuestra sangre vivan para siempre.
"Nuestros hijos" de Kalil Gibran:
"Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Ellos son los hijos y las hijas de la Vida que trata de llenarse a si misma
Ellos vienen a través de vosotros pero no de vosotros.
Y aunque ellos están con vosotros no os pertenecen."
Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
www.identidades.com.ar

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.